Opinión

Los ricos del 'red set' también lloran

     
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Alejandra Barrales adquirió un departamento en Miami.

Abril 24 de 2016 es la fecha de la 3de3 de Alejandra Barrales. En esa ocasión, en el apartado IV, correspondiente a los bienes inmuebles, la hoy presidenta del Partido de la Revolución Democrática registró cuatro propiedades.

Asentó en ese formato, en la casilla correspondiente a “tipo de bien declarado”, que poseía un terreno, una casa y dos departamentos. Dos casillas más adelante, el formato dice: País en donde se encuentra el bien inmueble. Barrales apuntó en cada uno de esos casos: México.

La casa y uno de los departamentos declarados están en la capital. Otro departamento está, dice ella, en Acapulco. Y el terreno se ubica en el Estado de México.

En ese formato de la declaración 3de3, Barrales dejó vacíos dos renglones. Es decir, tenía espacio para haber declarado otros inmuebles. Sobre todo si algunos trámites de la compra de su departamento de Miami están fechados en enero de 2016, es decir, tres meses antes de que registrara su 3de3.

¿Qué quiere decir todo esto? Que es harto cuestionable la versión de la presidenta del PRD, que alega que fue un problema de formato lo que le impidió no poner en su 3de3 el depa de Miami que hoy sabemos que tiene.

No fue un problema de formato, fue un problema de vocación por la transparencia.

El reportaje de Univisión, firmado por Peniley Ramírez, que este lunes reveló que Barrales es propietaria de un departamento de casi un millón de dólares, confirmó la proclividad de la perredista por la opacidad. Va un antecedente.

La iniciativa 3de3 puso al alcance de los políticos una oportunidad, no una camisa de fuerza. Barrales, y como ella muchos más, pudieron reportar ahí cuanto quisieron. Y si el formato no les ajustaba, pudieron haber solicitado un anexo o emitir un boletín, etcétera. O contestar preguntas sobre su 3de3.

Por qué Barrales eligió no explicar su 3de3 cuando en agosto pasado Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) la buscó con ese fin.

Tras haber leído la 3de3, la reportera Miriam Castillo, de MCCI, tenía varias dudas sobre cosas que, en efecto, resultaban poco claras si uno se quedaba sólo con la información vertida por Barrales en la plataforma diseñada por Transparencia Mexicana y el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).

A Miriam Castillo no le cuadraba una empresa llamada Albama Transportes SA, por eso preparó estas preguntas:

Reporta que la participación en la empresa Albama Transportes SA de CV es remunerada, pero no especifica de cuánto es la remuneración. ¿Nos puede detallar eso? ¿Cuántos años tiene operando la empresa? ¿Cuál es el giro de la empresa? ¿Cuántos contratos ha tenido esta empresa? ¿Con quién? ¿Quiénes son los principales clientes?

En esa ocasión, agosto del año pasado, Barrales me dijo en el restaurante Lipp que, por razones familiares, no contestaría el cuestionario (en cambio, sus contrapartes Enrique Ochoa, presidente del PRI, y Ricardo Anaya, del PAN, sí respondieron los cuestionarios sobre sus 3de3. AMLO también declinó).

A nosotros, en MCCI, se nos fue la nota. Vino Univisión y dio en el clavo: Albama Transportes SA es la dueña de Maxba Development, empresa mediante la que Barrales compró, y ocultó, su departamento en Estados Unidos.

Cachada in fraganti, hoy Barrales quiere hacerse pasar por víctima de fuego amigo, alega que el formato de la 3de3 era imperfecto, y no sé cuántos otros cuentos.

Pamplinas. Eligió no ser transparente. Y hoy esta izquierdista llora en un culebrón, donde la única villana es ella, y la mayor víctima, también. Sí, nuestros ricos del red set también lloran.

Twitter: @SalCamarena

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