Opinión

Los problemas que
vienen (I)

 
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Industria del embalaje

Durante décadas hemos escuchado a economistas hablar de los ingredientes necesarios para el crecimiento económico. Disciplina fiscal (déficits pequeños o nulos) y libre comercio, son dos de ellos (a mayor apertura comercial mayor crecimiento, nos dicen). Otro factor: tasas de interés de mercado, positivas en términos reales. Sin embargo, estas reglas se están violando. La mayoría de los países desarrollados tienen hoy déficits fiscales históricos y, además, muchos de ellos los combinan con tasas de interés nominales cero o negativas (ni que decir de las reales). Por supuesto esto es una violación a los preceptos clásicos de la economía. Es una herejía, hubiera dicho Adam Smith: ahora le toca el turno al libre comercio.

Cuando los posibles candidatos a la presidencia de Estados Unidos hablan sobre revisar los tratados de libre comercio, muchos economistas dicen que es sólo retórica, que sería un suicidio económico. Pero lo que seguro no sería es un suicido político. Y, como sabemos, la economía y la política están entrelazados.

Veamos.

Durante años los presidentes norteamericanos, tanto demócratas como republicanos, han prometido que los tratados comerciales crearían empleos y subirían el nivel de vida de los trabajadores. Ahora los candidatos presidenciales nos dicen que estas promesas no se han cumplido. Se han perdido empleos y el nivel de vida, para la mayoría de los trabajadores, ha regresado a niveles de los años 90.

Existen varios estudios (Trading places 9 /3/16) de prestigiadas universidades como el MIT, así como del Economic Policy Institute de Washington, que concluyen que desde que China fue aceptada en la Organización Mundial de Comercio se han eliminado alrededor de 2.4 millones de empleos. Esto se debe a que el déficit comercial creció de 80 mil millones a casi 370 mil millones de dólares.

Otro ejemplo es Corea. El déficit comercial en 2011 era de 13 mil millones de dólares. En 2012 Estados Unidos y Corea firmaron el tratado de libre comercio. Los funcionarios que negociaron el tratado le dijeron al Congreso y al público que este acuerdo abriría el mercado coreano a las exportaciones norteamericanas y que el déficit comercial se reduciría. En 2015, el déficit comercial había subido a 28 mil millones. Esto representaría la pérdida de 90 mil empleos si se aplicaran los cálculos del Departamento de Comercio, que dice que se pierden seis mil empleos por cada mil millones de déficit comercial.

En el caso del TLCAN, el déficit norteamericano pasó de un superávit de mil 350 millones en 1994, a un déficit de más de 58 mil millones de dólares en 2015.

Los defensores de los tratados comerciales dicen que las exportaciones de Estados Unidos han aumentado en forma exponencial creando millones de empleos y que esos empleos se perderían de regresar el proteccionismo. Sin embargo, este argumento está perdiendo tracción entre los votantes.

Muchos economistas han expresado preocupación sobre el efecto que el comercio y la globalización han tenido en la desigualdad de los ingresos de los ciudadanos norteamericanos. Estas son las razones por las que Trump, Sanders y ahora también Hillary Clinton están considerando revisar los tratados comerciales, incluyendo el TLCAN.

La economía no es una ciencia 'exacta', sino social. Cuando cambian los contextos se adaptan las teorías.

Opine usted: rogozinski@mitosymentadas.com

Twitter: @JaqueRogozinski

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