Opinión

Los problemas del comercio internacional de México

 
 
 

 

petróleo

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) acaba de informar las cifras de comercio exterior mexicano correspondientes a agosto de este año, las cuales resultaron negativas en su comparativo a tasa anual ya que las exportaciones totales cayeron 6.8%, mientras que las importaciones retrocedieron apenas 1.9%, lo que nos ocasionó un déficit en la balanza comercial en dicho mes de 2.8 mil millones de dólares (mmdd). Con estos datos tenemos que en el periodo de enero a agosto de este año las exportaciones totales de México muestran una caída de 2.8%, mientras que las importaciones sólo han retrocedido 0.2%, lo que se traduce en un déficit acumulado en la balanza comercial de 9.119 mmdd, monto 264.9% superior al desequilibrio observado en los mismos ocho meses de 2014. Cabe señalar que seguir con esta tendencia terminaríamos el 2015 con un déficit comercial de más de 13 mmdd.

Es verdad que el mal desempeño en el comercio exterior de México durante el periodo de enero a agosto de este año se debe principalmente a la caída en el valor de las exportaciones petroleras, las cuales presentan un retroceso de 43.8%, pero también se deben al estancamiento en las manufactureras, las cuales sólo se han incrementado en 2.6%, producto de un aumento en las automotrices de 7.2% y de las no automotrices de apenas 0.5 por ciento.

Es verdad que esta negativa evolución en el comercio exterior es un fenómeno casi generalizado a nivel mundial, y algunas de sus causas son las siguientes:

1. Una menor demanda de importaciones por parte de China debido a su menor tasa de crecimiento (7% en el mejor de los casos para este año) y ocasionado por el hecho de que ahora ellos están produciendo para su mercado interno muchos bienes de alto valor agregado que antes solían importar,

2. Diversos conflictos políticos, los tsunamis en Asia, las severas inundaciones en Tailandia, la explosión en el puerto de Tianjin en China, entre otros, están provocando que diversos ejecutivos reconsideren las cadenas de proveeduría a nivel global y opten por mudar de regreso varios de sus procesos productivos hacía sus países de origen.

3. La débil recuperación de la economía de la Unión Europea, con sus 28 países miembros, ha reducido la exportación de bienes chinos así como los estadounidenses hacía la zona euro.

4. La situación recesiva en grandes economías como la de Brasil, con sus graves problemas fiscales e inflacionarios, lo que aunado a la caída en los precios de materias primas y petróleo ponen en una situación complicada a muchas naciones sudamericanas.

Ante este panorama, Paul Veenendaal, economista de CPB Netherlands Bureau for Economic Policy Analysis, estima que en un escenario optimista, en el que se dé una ligera recuperación en el segundo semestre del año, entonces podríamos ver que en 2015 el comercio global crezca a una tasa de 1%, nivel muy por debajo del crecimiento esperado del PIB global de 3.3 por ciento.

¿Qué debe hacer México ante este escenario global? Primero, reconocer que si no fuera por el sector automotriz nuestro comercio exterior estaría estancado y además tendríamos un déficit comercial gigantesco ya que de enero a agosto las exportaciones de este sector ascendieron a 75.748 mmdd, lo que representa el 30% del total o bien, el 33.9% de las manufactureras.

Es por esta razón que es urgente diversificar la planta exportadora nacional y apostar por los sectores altamente generadores de mano de obra, y que están comprometidos con la innovación y el diseño, como son textil, vestido y calzado. Ante la coyuntura internacional, estos sectores tienen un gran potencial para crecer sus ventas al exterior y generar miles de empleos, pero se requiere de mayores apoyos por parte de instituciones como PROMEXICO.

En segundo lugar, y como lo hemos externado de manera reiterada desde este espacio, se debe comenzar a poner en orden las cuentas comerciales con las naciones asiáticas. De acuerdo con el INEGI, en los primeros siete meses de 2015 las exportaciones de México hacía estos países sumaron apenas 9.200 mmdd, lo que representa un retroceso de 12.7% respecto a los mismos meses de 2014. Por su parte, en el mismo periodo las importaciones de México provenientes de estos países sumaron 76.500 mmdd, lo que implica un incremento de 8.4% respecto a los mismos meses de un año antes.

De esta manera, pasamos de tener con las naciones asiáticas un déficit de 60.014 mmdd en los primeros siete meses de 2014 a uno de 67.300 mmdd en los mismos meses de 2015, lo que significa un incremento en el desequilibrio comercial de 12.1 por ciento; y entonces de continuar así las cosas durante lo que resta del año estaríamos cerrando el 2015 con un déficit comercial acumulado con las naciones asiáticas de 123.22 mmdd.

Con estas proyecciones el panorama para el crecimiento de la producción y del empleo en nuestro país no puede ser optimista, e inclusive se debe señalar que las cifras que aquí se plasman son las oficiales que reporta la Administración General de Aduanas (AGA) al INEGI, pero si tomáramos en consideración el contrabando bronco (aquel que pasa por las aduanas sin ser declarado) y el problema de subvaluación de mercancías al momento de ser importadas, pues entonces tendríamos un déficit comercial con Asia considerablemente mayor en perjuicio del empleo y la producción en México, lo que a su vez es fuente de debilitamiento del mercado interno.

Quiero ser enfático en que no se trata de ser proteccionistas, pero sí de que haya reciprocidad en el comercio exterior. México no puede seguir siendo uno de los motores del sector externo asiático a costa de que se sigan dejando de crear empleos en territorio nacional. ¿De qué sirvieron las dos reuniones que sostuvieron el presidente Enrique Peña Nieto con su homólogo chino Xi Jinping? Pues de nada porque de hecho ahora nuestras exportaciones a China son más bajas que antes, y como muestra tenemos que en los primeros siete meses e 2013 les exportamos mercancías con un valor de 3.757 mmdd, ya en los mismos meses de 2014 fueron de 3.569 mmdd, y en los mismos meses de 2015 suman apenas 2.773 mmdd. Esto es, de 2013 a 2015 las exportaciones de México a China muestran una caída de 26 por ciento.

¿Qué hacer con China entonces? En primer lugar hacer valer el acuerdo aduanero, que se firmó en septiembre de 2012, y que debería traducirse en un intercambio de información entre las aduanas de manera que se cuente con elementos en México para combatir la subvaluación en la importación de mercancías al país. En segundo lugar, que el gobierno mexicano, a través de la Unidad de Prácticas Comerciales Internacionales (UPCI) de la Secretaría de Economía siga mostrando la apertura con los sectores productivos a fin de salvaguardar a la industria nacional ante las prácticas desleales de comercio (dumping, reembolso de impuestos y subsidios) llevadas a cabo por las nacionales asiáticas, En tercer lugar, que la autoridad mexicana endurezca las normas oficiales que le cierren la puerta a los “productos basura” que nos envía China y que de hecho sus empresas ni siquiera podrían comercializar en su país por ser peligrosos y/o nocivos a la salud del consumidor. En cuarto lugar, el que el gobierno mexicano endurezca sus posiciones con China cuando ellos no cumplan sus acuerdos como los que se nos dijo que se firmaron en materia de carne de puerco, petróleo y tequila. ¿Qué resultados ha dado el grupo empresarial de alto nivel que se creó a raíz de los encuentros entre presidentes? Lo más seguro es que se reúnan de vez en cuando, pero evidentemente el resultado es que ahora México le vende menos a China, pero si le compra más.

México no le debe tener miedo a China ni a ninguna otra nación asiática, contamos con los instrumentos jurídicos en el plano nacional e internacional, para evitar que se nos siga inundando de sus productos sin que haya reciprocidad. De igual manera los chinos no se han distinguido por tener grandes inversiones en nuestro país como para pensar que se las van a llevar a otra nación. De hecho ante el ridículo que se hizo por la cancelación del tren rápido México-Querétaro, pues se enojaron los chinos, pero de ahí en más no pasó nada, y claro que no sucedió nada porque ellos saben que México es estratégico por los miles de millones de dólares que les compramos cada año en mercancías.

A manera de conclusión queda claro que hay que poner remedio a la relación comercial con las naciones asiáticas, en especial con China. Si tomamos en cuenta el déficit comercial de 67.300 mmdd en los primeros siete meses del año, eso equivale a una salida de divisas diaria de unos 320 millones de dólares. Si consideramos que mucha de la demanda de dólares que tiene diario el Banco de México es por la propia demanda de grupos de importadores que quieren dólares “baratos”, pues entonces aquí está un elemento más para que Banxico concluya con sus subastas de dólares y de esa manera el dólar se ajuste hasta donde tenga que hacerlo y así evitemos seguir perdiendo miles de millones de dólares de reservas internacionales mes con mes.

La economía mexicana no va a tener ningún desempeño diferente al que ha venido mostrando los últimos tres años si seguimos con la misma política comercial, urge pues diversificarnos, apostarle a la innovación y desarrollo y evitar que las naciones asiáticas sigan depredando nuestros mercados.

Director General GAEAP.

alejandro@gaeap.com

www.gaeap.com

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