Opinión

Los pilares de
las reformas

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reforma educativa

Conforme se fueron dando a conocer las características (contenidos y alcances propuestos) de las reformas estructurales, era evidente que los retos no sólo estaban en las modificaciones legales y regulatorias que se requerían para su viabilidad –y su tránsito en el Congreso–, sino en su instrumentación, incluyendo los principales elementos para hacerlas operativas y vencer las resistencias de los actores afectados. Si bien el éxito de cada reforma depende de múltiples factores, algunos son esenciales para la consecución de sus objetivos medulares de corto y mediano plazos, que a la vez constituyen los principales obstáculos a superar en procesos por naturaleza lentos.

Los pilares de la reforma financiera eran facilitar el otorgamiento de crédito, así como agilizar y simplificar la ejecución de las garantías frente a incumplimientos. A abril de 2015 el saldo de crédito otorgado por la banca comercial al sector privado aumentó 7.2 por ciento en términos reales a tasa anual y el de la banca de desarrollo más de 18 por ciento. En contraste, hasta donde se ha informado, el tema de las garantías para la recuperación de los créditos avanza muy lentamente en el ámbito judicial y los cambios en la regulación del sector no se han traducido en beneficios evidentes para los usuarios.

Para la reforma de telecomunicaciones el pilar es aumentar la competencia (de participantes y en las condiciones de mercado) de la telefonía a la televisión, en lo que se registran avances parciales: sólo se asignó una cadena de televisión abierta (a un grupo que cada vez concentra más poder en los medios) y se requiere instrumentar los esquemas para compartir la infraestructura existente de los jugadores dominantes (Televisa, Telmex y América Móvil), lo que será un proceso muy complejo.

En la fiscal, el objetivo central era incrementar la recaudación y la fiscalización, aunque quedaron pendientes múltiples aspectos. En enero-abril de este año los ingresos no petroleros del gobierno federal aumentaron 26.5 por ciento en términos reales con respecto al mismo periodo del año anterior, en tanto que en 2014 el número de contribuyentes en el SAT se incrementó 11 por ciento y alcanzó 46.3 millones de personas físicas y morales. Está pendiente la reforma del gasto público, que si bien hay serias dudas sobre su efectividad, se supone que se instrumentará con el presupuesto base cero para 2016.

En la energética, además de la definición de los campos y áreas de la Ronda Uno y la regulación secundaria que definirá los términos de la competencia en el sector, el pilar de la reforma se centra en las características de los contratos que hagan atractiva la inversión privada en exploración y explotación de hidrocarburos. Conforme ha avanzado el proceso, se han realizado cambios que flexibilizan las reglas contractuales de operación y la participación de las empresas interesadas; no obstante, todavía se negocian las condiciones financieras y fiscales que definirán la distribución de los riesgos entre el Estado y los participantes privados, así como otros temas clave (i.e. contenido nacional de las operaciones).

En la reforma educativa, sin duda la más importante por sus efectos a mediano plazo y la más valorada por la sociedad –se le identifica como la más trascendente y el mayor éxito de esta Administración (véase la encuesta GEA-ISA dada a conocer el martes pasado en www.structura.com.mx/gea)– y, como se ha comentado ampliamente desde el viernes, el pilar es la evaluación del personal docente actual y potencial. Posponerla de “manera indefinida” sin ninguna explicación política o técnica, y sin fundamento jurídico alguno, no sólo es gravísimo para esa reforma sino para el resto.

Ello pone de manifiesto que continúa pendiente otra gran “reforma” transversal: la de la vigencia del Estado de derecho, en la que las autoridades son los principales responsables de que se cumpla con todos los instrumentos a su alcance, desde la negociación hasta el uso de la fuerza pública. La credibilidad del gobierno está otra vez en jaque, ¿mate?

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