Opinión

'Los papeles de Panamá'

 
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Virgilio Andrade.

Antes de entrar en materia. Gil Gamés no aparece entre los nombres de mexicanos que salpican a la banda internacional de evasores de impuestos balconeada por la filtración de documentos de 'Los papeles de Panamá'. Hombres y mujeres millonarios en busca de paraísos fiscales. Hubo un tiempo en que los paraísos respetados eran artificiales, pero eso se acabó: hoy en día o son fiscales o no son paraísos. ¿Quién desea un paraíso que no sea fiscal? El hecho monstruoso de que Gil no aparezca entre los nombres de Messi, Putin, Macri y mil famosos, lo hace sentirse menos. Imaginen la nota de primera: “Gamés en el escándalo de famosos en paraísos fiscales”.

Aigoeeei. Pues con la pena, pero una parte del dinero de Gilga se encuentra resguardado en Andorra la Vieja. ¿Cómo la ven? Dicho sea esto sin albur evasivo.

Los que saben le informan a Gilga que ese dinero de hombres y mujeres no es dinero ilegal, lo sería su origen manchado o sucio. ¿Estamos? Así las casas (muletilla pagada en cientos de miles de dólares por Grupo Higa), el señor Hinojosa Cantú, contratista favorito del presidente Peña Nieto, habría ocultado unos 100 millones de pesos de su fortuna a través de una compleja red financiera.

Caracho, cien melones líquidos como el agua, no son poca cosa. Según su periódico Reforma, don Hinojosa utilizó los nombres de su esposa y su suegra para mover la billetiza en marzo de 2015, apenas una semana después del escándalo de la 'casa blanca' como la nieve. Que me comuniquen con el licenciado Evasiones ¿Licenciado? Por favor, mueva los cien grandes, porque aquí la cosa está que arde y todo por una casita de las Lomas. Ni aguantan nada.

UN HOMBRE DE HIERRO
Gil se encuentra tranquilo pues si se llegara al hecho extremoso, mju, de que el SAT investigara a estos probables, siempre probables evasores, para eso tenemos al enérgico Virgilio Andrade, gran secretario de la Función Pública. Con el tremendo Andrade no hay tu tía, él arregla los conflictos de interés con fuerza inusual, a veces excesiva, con un rizo soluciona problemas. Viryi: tenemos trabajo. ¿Listo, Viryi? A darle con la firmeza que lo caracteriza. Lectora, lector: no hagan caso a insidias, estamos puestos para defender el suelo patrio.

El señor Carlos Puig ha escrito directo y seco en su periódico Milenio sobre el asunto: “¿Cómo declarará Juan Armando Hinojosa ante el SAT este mes?”.

Mientras ustedes llenan sus declaraciones de impuestos, Hinojosa resuelve el movimiento de sus cien millones de pesos. Un grito desgarrador hizo añicos el silencio del amplísimo estudio: ay, mis hijoos, sinvergüenzas.

Si las investigaciones fiscales le hincan el diente a monsieur Hinojosa, todo Dios concluirá que este señor es el empresario más caro de la historia moderna de México. Lo más caro que haya pagado nunca el presidente Peña, su familia, su gabinete, su gobierno.

DUARTE
Dejemos atrás los paraísos fiscales para dar lugar a otros paraísos. Gil lo leyó en su periódico Reforma. Resulta que a través de muchos prestanombres, el gobernador de Veracruz ha acumulado más de 25 propiedades. Usted ve las fotografías y se va de espaldas: un rancho en Valle de Bravo, departamentos de lujo en Veracruz, Boca del Río, Madrid y Bilbao, edificios en la Ciudad de México, casas y departamentos en Texas, Arizona y Florida forman parte del patrimonio que el gobernador habría adquirido. Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y caviló: si la mitad de toda esta enumeración resultara cierta sería razón suficiente para que el gobernador Duarte fuera investigado y quizá encarcelado por fraude y Dios sabe que otros delitos.

El gobernador, a quien nadie cree, respondió que su patrimonio es congruente, que posee dos o tres pequeños establos -no lo dijo así, es verdad-, y que cuando era joven adquirió unos departamentos de interés social -tampoco lo dijo así, desde luego-. Además renta unas casitas en la Ciudad de México.

Por supuesto nadie ha cometido ningún delito hasta que se lo demuestren, pero la cara del expansivo gobernador parece la de un comprador compulsivo de propiedades: deme dos departamentos con papas en Arizona, unas casas con crema en Madrid, un cuarto amplio en adobo donde sea. No somos nada. Dinero a lo bestia, mal habido y bien podrido.

La máxima de Voltaire espetó en el ático de las frases célebres: Cuando se trata de dinero todos somos de la misma religión.

Gil s’ en va.

Twitter: @GilGamesX

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