Opinión

Los motores económicos que deben encenderse

El viernes pasado, los datos del Inegi sobre la demanda global en el segundo trimestre del año confirmaron que poco a poco, pero de manera clara, el consumo privado se está recuperando.

Quizá podría haber la impresión contraria si se ven sólo las variaciones anuales, que indican que este indicador creció 1.2 por ciento, una cifra por abajo del 1.5 por ciento del primer trimestre.

Pero no hay que olvidar que este año, el “efecto Semana Santa” incidió negativamente en los datos del segundo trimestre.

Si se quita ese elemento, las cosas son muy diferentes. En escala anual, el ritmo de crecimiento de los primeros tres meses del año respecto al trimestre previo fue de 1.6 por ciento. En contraste, en el segundo trimestre, la tasa fue de 5.6 por ciento.

De hecho, es el primer trimestre en el que el consumo de las familias crece claramente, desde el arranque de 2013.

No fue el caso del consumo del gobierno. A tasa anual, su ritmo en el periodo abril-junio fue de 0.8 por ciento, y había sido de menos 1.6 por ciento en el primer trimestre.

Sin embargo, en la medida en que los datos fiscales federales indican desembolsos, es de suponerse que los estados y quizás empresas públicas, que no han ejercido los recursos, lo hagan (o ya lo estén haciendo) en el segundo semestre del año.

La historia es un poco diferente, sin embargo, en el caso de la inversión productiva.

La inversión privada creció a escala anual (y con datos desestacionalizados) en 6.8 por ciento en el segundo trimestre, pero lo había hecho en 7.6 por ciento en el primer trimestre. La realidad, sin embargo, es que cayó de manera tan marcada el año pasado, que su nivel es apenas 3.2 por ciento superior al que había en el mismo periodo de 2012.

Y en el caso de la inversión pública, todavía en el segundo trimestre hubo un retroceso de 4.8 por ciento (a escala anual) respecto al trimestre previo. En el primer trimestre el desplome había sido de 24.8 por ciento, usando la misma medición.

El nivel que tuvo esta variable en el periodo abril-junio fue 13.5 por ciento inferior en términos reales al que tuvo en el mismo periodo de 2012 (con datos desestacionalizados).

Con base en estas cifras se entiende el señalamiento hecho por el secretario de Hacienda durante su comparecencia en la Cámara de Diputados, en el sentido de que se generen incentivos para presionar a las entidades a ejercer los recursos que la Federación les transfiere.

Versiones que he obtenido entre diversos banqueros indican que las cuentas corrientes o de inversión de las tesorerías estatales en muchos casos están bien nutridas, lo que hace pensar que no han ejercido recursos.

Aunque la recuperación de la economía seguirá dependiendo principalmente del sector privado, tanto en la inversión como en el consumo, el ejercicio de la inversión pública que ya fue desembolsada por Hacienda, será crítico para darle un jalón a la economía y permitir un crecimiento más elevado.

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