Opinión

Los mitos en las tarifas eléctricas 

 
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Los mitos en las tarifas eléctricas.

Cada principio de mes la CFE da a conocer las tarifas de la energía eléctrica que prevalecerán en los siguientes 30 días. Y si usted pregunta a sus más cercanos cuál es el comportamiento de los precios de la electricidad, le van a decir: “¡cómo ha subido la luz!”.

La realidad es otra, y lo peor es que la autoridad ha perdido a tal grado la credibilidad que pareciera que ya considera tiempo perdido explicar qué es lo que ha pasado con las tarifas eléctricas. Y ha dejado arraigar el mito del alza.

En el caso del costo de la luz para los hogares, de acuerdo con el Inegi, entre diciembre de 2012 y enero de 2017 se ha presentado un aumento nominal de 5.9 por ciento, lo que significa una tasa anual promedio de 1.1 por ciento para ese periodo.

Pero si ese incremento se pondera en términos del alza del salario medio de cotización al IMSS, que creció 27.0 por ciento en el mismo periodo, entonces el costo de la energía eléctrica cayó 16.6 por ciento en términos del salario medio del sector formal.

Si la ponderación fuera en términos del salario mínimo, que creció 31.7 por ciento en el lapso considerado, entonces la caída sería de 19.6 por ciento.

O bien, si la medición se hiciera en términos de la inflación, que aumentó 16.2 por ciento, encontraríamos que las tarifas domésticas de electricidad cayeron en 8.8 por ciento en términos reales en lo que va de este sexenio.

Algunos podrán decir que una cosa son las tarifas domésticas, que se encuentran subsidiadas, pero algo muy diferente son las tarifas industriales.

De acuerdo con el Inegi, las tarifas industriales de alta tensión aumentaron 4.0 por ciento entre diciembre de 2012 y enero de 2017.

En términos reales, es decir, medidas en términos de la inflación, hay una caída de 10.5 por ciento en el más importante segmento del consumo de electricidad para la producción.

El gran problema que hay con este indicador es que, hasta diciembre de 2015, se había presentado en el sexenio una caída nominal de 25.5 por ciento, que fue atribuida por el gobierno… a la reforma energética.

Y, desde entonces y hasta enero de 2017, hay un aumento de casi 40 por ciento, que los críticos al gobierno atribuyen… ¡a la reforma energética!

La realidad es que la causa de los vaivenes tiene poco que ver con la reforma y mucho con los precios del gas natural.

Y, ante nuestra corta memoria, ahora la novedad son las alzas y no se ve la perspectiva de mediano plazo, que documenta que la electricidad es hoy más barata en términos reales que cuando comenzó el sexenio.

Dice un viejo adagio de la política: percepción es realidad.

No importa si en los hechos la electricidad es hoy más barata que en la conclusión del sexenio anterior. Lo que prevalece es la idea de que es más cara. Y así, en otras variables y circunstancias, la percepción se disocia de la realidad. Por esa razón, el índice de confianza empresarial hoy está 23.5 por ciento por abajo del que prevalecía en diciembre de 2012, y es apenas comparable con el de septiembre de 2009, cuando la economía caía en picada.

Estas cifras son un ejemplo de que el gobierno federal no logró convertir hechos, como el precio de la electricidad, en los determinantes de la opinión.

Como ayer le comentamos, parece que sólo los que nos ven desde lejos son los que aprecian las ventajas que sigue ofreciendo México.

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