Opinión

Los migrantes latinos en Estados Unidos: uno de cada tres son vulnerables

La migración hacia Estados Unidos se incrementó en las últimas décadas debido al bajo crecimiento económico y carencia de oportunidades de empleo digno en México, por lo que llegamos a tener una tasa de expulsión de hasta medio millón de mexicanos por año. Actualmente, si bien se ha reducido debido a las políticas restrictivas antiinmigración en Estados Unidos, todavía miles de mexicanos siguen buscando mejores oportunidades de vida en el país anglosajón.

Quizá la parte que más se conoce acerca de este fenómeno son los miles de millones de dólares en remesas para la sobrevivencia de los familiares que se quedan en México. Es una realidad que los migrantes latinoamericanos envían más de 60 mil millones de dólares cada año a sus familias, y olvidamos que detrás hay rostros, familias divididas, situaciones personales de lucha, discriminación en el país extranjero, además de historias de pobreza y vulnerabilidad.

El reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo llamado “Situación Económica y Envío de Remesas de Migrantes de América Latina y el Caribe en el periodo pos-trecesión” señala que a pesar de que los migrantes han recuperado sus niveles de empleo e ingreso después de la crisis financiera de 2009, todavía 1 de cada 3 se considera vulnerable en el país extranjero; esto es, ante cualquier eventualidad como enfermedad o accidente, la persona no contaría con los recursos suficientes para atenderse, ocasionándose un gasto catastrófico que pondría en vilo su situación, y en este caso, también se estaría pondiendo en vilo la situación de la familia en el país de origen, toda vez que se ha estimado que los ingresos de familias de migrantes dependen de las remesas entre un 50 y 60 por ciento. En estudios realizados por la Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social, este porcentaje se calculó equivalente al 80 por ciento del ingreso laboral.

Frente a esta información se hace evidente la necesidad de instrumentar estrategias más contundentes para reducir la vulnerabilidad social de los migrantes y sus familias. Un mecanismo efectivo son los servicios financieros, como por ejemplo el ahorro y los seguros. Asimismo, son importantes los servicios de educación financiera, la cual informa y enseña a los individuos a administrar el presupuesto familiar y planear, prevenir y administrar los riesgos que pueden enfrentar. En este sentido, se ha comprobado que la educación finaniera es una herramienta personal para entrar en el mundo sofisticado de las finanzas y hacerlas asequibles a la población migrante y sus familias. Asimismo, contribuye a elevar los niveles de ahorro entre los grupos vulnerables, ya que se rompen muchas barreras en las que el conocimiento genera confianza para involucrarse con instituciones bancarias. Además, la educación permite controlar el proceso de envío y uso de remesas; protege los derechos del consumidor; induce el uso de diversos servicios y medios de pago; faculta el uso TICs, por lo que contribuye a reducir la vulnerabilidad.

Sin embargo, hasta ahora, los programas educativos sólo se enfocan en acercar la oferta, y el sector financiero poco se interesa por conocer las necesidades de los clientes vulnerables. Por ende, se requiere proactividad de las instituciones financieras para diseñar productos adaptados y enfocados a necesidades de migrantes tales como cuentas de ahorro vinculadas a créditos de emergencia y de vivienda; seguros de repatriación, de vida familiares, de educación; envíos de dinero directo a cuentas de ahorro; así como ahorro para el retiro, etc.

Por otro lado, debido a que el sector financiero no tiene vocación de desarrollo, los gobiernos son los principales responsables de la educación financiera, tanto financiando programas como estableciendo regulación para que las empresas respeten contratos, se eviten abusos, se incremente la transparencia en precios y procedimientos. Aunado a lo anterior, para que haya efectividad e impacto de la educación financiera, actualmente el sector demanda programas innovadores que utilicen múltiples medios de información y comunicación, y en los que participen de manera más proactiva las organizaciones y la sociedad.

Finalmente, es necesario reconocer que la exclusión financiera de los migrantes y sus familias se da en ambos lados de una frontera, de manera que los países deben cooperar entre sí y con las instituciones para promover el uso de servicios financieros y reducir estas asimetrías: Cruzar la frontera no debe ser un obstáculo para la inclusión.

*Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social, A.C. 

Correo: isacruz@prodigy.net.mx