Opinión

Los más ricos

    
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Mitigar desigualdad: ¿habrá tiempo?

Se acaba de publicar un estudio del Banco de la Reserva Federal de Minneapolis, cuyos autores son Fatih Guvenen y Greg Kaplan, titulado 'Desigualdad en muy alto ingreso en el siglo XXI: Algunas advertencias'. Es una versión del documento de trabajo número 23321 de la NBER, por si lo quiere leer. Creo que conviene comentar con usted algunos de los resultados de este trabajo, para entender mejor el proceso económico que vive el mundo.

Lo primero es recordarle que la desigualdad global se ha reducido de forma muy importante durante los últimos 25 años. De hecho, visto globalmente, se trata de la mejor época económica de la historia. Si lo vemos desde Europa o Estados Unidos, tal vez tengamos otra opinión. Y desde México, una diferente. Pero no hay duda alguna de esta reducción de desigualdad, como puede usted comprobar en las publicaciones de Branko Milanovic o en el sitio ourworldindata.org.

Mientras globalmente nos hacemos más iguales, aunque sea un poco, hay países que a su interior han visto crecer la desigualdad. Creo que en donde esto podría verse mejor es en China e India, pero sus datos no permiten medir el fenómeno del alto crecimiento reciente. Para lograrlo, es necesario utilizar registros fiscales, y no sólo encuestas de ingresos o gastos. En donde sí existe esta información, lo que puede concluirse es que sólo en los países anglosajones ha ocurrido un notorio crecimiento de la desigualdad. En otros países desarrollados, pero no anglosajones (Francia, Alemania, Japón, etcétera.) eso no ocurre.

El estudio mencionado analiza lo ocurrido en Estados Unidos, y las conclusiones son muy interesantes. En breve, prácticamente todo el incremento de desigualdad se debe a un mayor ingreso de 0.01 por ciento más rico. No del 1.0 por ciento, sino del 0.01 por ciento, que corresponde a cerca de 12 mil familias, que tienen un ingreso superior a siete millones de dólares anuales. Si usted gana dos millones de dólares al año le corresponde estar en el 0.1 por ciento, y para estar en el 1.0 por ciento basta con poco más de 400 mil dólares. Pero el grupo verdaderamente selecto es el gran ganador en materia de ingreso durante los últimos treinta años.

Y aquí viene otro dato que creo que es de la mayor importancia. En 1986 hubo una reforma fiscal en Estados Unidos que permitió la creación de “empresas-S”, llamadas así porque caen en el capítulo S del código fiscal de ese país. Estas empresas no pagan impuesto sobre el ingreso, sino que éste se paga cuando los socios reciben el dinero, de forma personal. En las empresas C, que son las normales, la empresa paga los impuestos. No soy experto en derecho fiscal estadounidense, pero todo indica que esta reforma permitió a muchos dueños de empresa administrar mejor el pago de sus impuestos. Pero hizo otra cosa: hizo visible un ingreso de esas personas que, hasta antes de la reforma, no se podía identificar.

Es decir, el incremento en ingreso del 0.01 por ciento más rico de Estados Unidos, que explica por sí solo la mayoría del incremento en desigualdad, puede en realidad no ser un cambio en el nivel de ingresos, sino un cambio en la forma en que se obtienen los datos. Antes de la reforma de 1986, estas 12 mil familias (o las que fueran), tenían el mismo ingreso, pero no se reportaba como si fuese de ellos, sino de sus empresas.

Esta información es relevante, porque indicaría que no hubo un incremento de desigualdad en últimos tiempos, como se ha afirmado con frecuencia, porque nunca hubo una reducción previamente. Eso no cambia que un grupo muy pequeño de personas tiene un ingreso sumamente elevado, pero señala que tenemos que estudiar el fenómeno con mucho más cuidado.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey

Twitter: @macariomx

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