Opinión

Los logros de noviembre

  
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Raúl Cervantes

Hoy termina noviembre y se supone que cualquier ciudadano debería estar feliz porque el mes concluyó con (se supone, insisto) dos buenas noticias: que el presidente de la República no pondrá en automático al fiscal que ya puso en automático de procurador, y porque el fiscal anticorrupción será nombrado en febrero (o después... total).

Hoy termina noviembre y se supone que habría que estar de buenas porque ayer, y luego de las críticas a la plancha que nos aplicó la triada prianredista del Senado al nombrar a Raúl Cervantes como procurador general de la República sin debate, sin auscultación, sin seriedad pues, después de eso hoy deberíamos (dicen) congratularnos de que el procurador exabogado del PRI y primo del superconsejero de Los Pinos será enviado, en algún momento, a un repechaje en el que podría ser evaluado (es un decir) por los mismitos senadores prianredistas que ya una vez le dieron un fast track más veloz que el de la UP cuando eximió a Peña de su plagio estudiantil.

Ustedes podrán estar felices en este día de quincena si son dados a creer que los actuales prianredistas se van a jugar el riesgo de que sea la nueva composición del Congreso, esa que surgirá de las urnas en 2018, la que en su momento evalúe de veras a los candidatos a fiscal general de la nación y ponga en riesgo la permanencia por nueve años del hoy segundo primo de la nación. Si creen eso, por qué de una vez no redactan una carta a Santa, quién quita les amanece algo en el árbol.

Dicen que hoy, en el último día de noviembre, deberíamos andar contentos porque como la corrupción no es el tema del año, qué digo año, del sexenio, qué digo sexenio, de la década… decía que como no tenemos, de península a península, peliagudos asuntos de corrupción que tratar, pues estamos de plácemes de que, dado que el Senado de la República no es capaz de procesar como Dios manda la evaluación de una treintena de candidat@s a fiscal anticorrupción, pues ya postergaron tan ardua labor para febrero. Tenemos un Senado digno de Jaimito el Cartero. De todo se cansan. Todo les rebasa. Salvo que no es así: todo mundo sabe que el aplazamiento obedece a que los mandones no lograron el acuerdo para definir a los gallos (dicen que una galla) que realmente cuentan de la lista de suspirantes. Y como no hay acuerdo de la cúpula prianredista, pues no habrá ni intento de auscultación ni de sinodales ni de teatro ni de nada… hasta después de enero.

Yo no sé de veras por qué no se sienten felices. Las fuerzas vivas han triunfado. Qué Zaragoza ni qué nada, estas son batallas, no la de Puebla. Lograr que la Presidencia envíe un transitorio para cambiar un transitorio que nada garantiza que a la mera hora tengamos 1) el mejor fiscal posible y, sobre todo, 2) la mejor fiscalía general de la República posible, todo eso es visto en este final de año como un logro. Se nos olvida que el problema fue el desaseo (por improcedente la propuesta, por simuladora la aprobación) del nombramiento de Cervantes. Entonces, en vez de corregir y cambiar al hombre, cambiamos la ley. Somos tan nosotros.

Deberíamos brindar por los logros de noviembre, pero que nadie repare en ese detallito de que en 2016 descubrimos que una nueva dimensión de saqueo a los estados de la República era posible. ¿Que por lo mismo urge el fiscal anticorrupción y la Fiscalía General? Qué amargados, no entendieron.

Twitter: @salcamarena

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