Opinión

Los independientes aguafiestas

 
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AMLO llega a la presidencia… de Morena

Un aguafiestas es una persona que perturba una diversión. Es una buena descripción de los candidatos independientes ante el miedo, si no el terror, que tienen los partidos políticos de este fenómeno electoral
–en México y en Estados Unidos.

Con el anuncio de que el exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, de 73 años de edad, podría buscar lanzar una candidatura independiente para la presidencia este 2018. Lo interesante es que está dispuesto a meterle mil millones de dólares a este esfuerzo. Hay que recordar que Bloomberg sí se considera como uno de los hombres más ricos de Estados Unidos. Y mucho más moderado y sensato políticamente. Gobernar Nueva York no es cualquier cosa. Botón de ejemplo: Donald Trump considera Nueva York su hogar y Hillary Clinton representó a ese estado como senadora.

El multimillonario se dio como plazo hasta marzo para entrar en la contienda, según su comentario a la revista Times.

Lo que menos le preocupa a Bloomberg es el dinero, y eso en sí, probablemente es el reto más importante que tiene que resolver un candidato independiente en cualquier parte del mundo. Pero a diferencia de Estados Unidos, donde ser candidato a la presidencia requiere solamente registrarse y pagar cinco mil dólares, en el caso de México los partidos han construido verdaderos muros (más altos de los que piensa construir Trump si llega a ser presidente) para hacerlo lo más difícil posible para que ningún simpático Quijote decida lanzarse a una candidatura independiente que seguramente incomodará a la clase política.

Entre los requisitos para acceder a una candidatura independiente
–aparte de los mencionados en la Constitución para cualquier candidato a puesto de elección popular– está el de recabar las firmas de al menos 1.0 por ciento del electorado nacional, lo que equivale a unos 780 mil votantes, teniendo como plazo 120 días, costeando todos los recursos. Y seguramente incluirá no sólo la firma, sino copia de la credencial de elector. Gracias a Dios que existen los escáner y las fotocopiadoras portátiles, porque de lo contrario este requisito sería imposible por razones tecnológicas.

Pero es claro que los candidatos independientes juegan un papel fundamental en el proceso de pesos y contrapesos en el proceso electoral mexicano –y por eso hacen temblar a la clase política.

¡Que empiecen las apuestas! ¿Cuántos candidatos independientes habrá en la contienda electoral de 2018? Yo apuesto que por lo menos serán dos, posiblemente tres candidatos, dependiendo de qué sucede con las internas en los partidos y qué tan magullados queden la dignidad y la reputación de algunos personajes dentro de PAN, PRI y PRD.

Y esta es la razón principal por la cual los partidos harán todo lo posible por detener a los candidatos independientes, porque asumen que serán políticos que fueron rechazados por su partido. Y un candidato de este perfil seguramente sabe que no ganará la presidencia, sino su papel es de venganza. Es asegurar la destrucción mutua del candidato oficial y del candidato excluido. En el caso de Estados Unidos, en 1992 se cree que el millonario Ross Perot fue el tiro de gracias de George H.W. Bush, quien perdió ante Bill Clinton. En 2000, el candidato Ralph Nader, aunque técnicamente no era un candidato independiente –venía respaldado por un partido– podría haber sido la razón de la debacle de Al Gore en Florida.

No subestimen el poder de destrucción de los independientes.

Además de asegurar que otro candidato no gane, la otra razón por la cual podrían participar otros candidatos independientes es que su objetivo es 'balconear' a la clase política y a sus candidatos en foros públicos y privados.

Sería delicioso un debate en donde participaran Bloomberg, Clinton y Trump.

¿Pero pueden imaginarse las campañas y después el debate entre Luis Videgaray, Rafael Moreno Valle, Margarita Zavala, Miguel Ángel Mancera, Andrés Manuel López Obrador, Pedro Ferriz de Con y Jaime Rodríguez? Ja. Yo ya estoy comprando boletos de primera fila del ring y mis palomitas enchiladas para disfrutar el combate.

Varios analistas expresaron su preocupación en el caso de que Michael Bloomberg se lanzara, ya que es remota la posibilidad de que gane y los otros candidatos podrían no obtener los 270 votos de delegados electorales que se requiere constitucionalmente para ser presidente de Estados Unidos. Sería el Congreso republicano el que definiría el siguiente mandatario, que seguramente estaría debilitado y cuestionado por haber sido electo de esta forma.

En el caso de México, en el escenario que les presenté, el siguiente presidente también tendría problemas de credibilidad ganando con menos de 30 por ciento y seguramente no sería un candidato independiente. Sería Andrés Manuel López Obrador.

¿Ahora entienden el temor de la clase política?

Twitter: @Amsalazar

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