EF RADAR
Opinión

Los impuestos a la comida chatarra


 
 
 
Mi nutrióloga me recomienda comer una porción de carbohidratos por la mañana, dos a medio día y una por la noche. También puedo consumir una colación, que generalmente es una barrita 'Stila' muy sabrosa. Soy disciplinado con mi régimen alimentario; no obsesivo. Recientemente comí, en lugar de la barrita, dos donitas Bimbo, que disfruté mucho.
 
 
Carentes los mexicanos de fuerza voluntad y disciplina sobre lo que se meten a la boca, los gobiernos han levantado la mano para regular a la industria de alimentos. Infortunadamente la lógica es culpar a esta industria de la obesidad, la diabetes, la hipertensión. Muchas veces se ignora el problema central: que la gente debe tener amor por sí misma, cuidar su dieta, y activarse físicamente.
 
 
Esta ecuación compleja enfrentamos gente que en lugar de privilegiar la libertad individual, piensa que debe regularse, gravarse y vigilarse meticulosamente a la industria de refrescos y alimentos “chatarra”. Ejemplo de ello es el diputado local del DF, Rubén Escamilla, que preside la Comisión de Abasto y Distribución de Alimentos, quien recientemente dijo que la ALDF retomará el 'decálogo de políticas públicas para prevenir la obesidad' y que estudiará la posibilidad de aplicar impuestos a la comida 'chatarra' y los refrescos.
 
 
¿Qué es la comida chatarra? ¿Quién tiene los parámetros de magnitud para medirla? ¿Unos Cazares son comida chatarra pero un algodón de azúcar que se vende en el parque no lo es? ¿Una Pepsi es un refresco engordador, pero un agua de horchata con dos cucharadas de azúcar no?
 
 
Una de las reglas del decálogo (creado por la organización 'El Poder del Consumidor') dice: “Prohibir la venta de bebidas azucaradas servidas en envases de más de medio litro en lugares públicos”.
 
 
Es una lógica de prohibición anquilosada. En Dinamarca, por ejemplo, se tuvo que abolir en 2012 el famoso 'fat tax', porque no funcionó. Ese impuesto gravaba al queso, la pizza, la carne y la leche. Fracasó.
 
 
Mejor deberían pagar más impuestos los gordos. Que registren los mexicanos ante el SAT su Índice de Masa Corporal. Aquel que rebase un puntaje de 30, que pague una tasa de ISR mayor, y sea incremental. Apuesto a que cerrarían el pico y modificarían hábitos.
 
Twitter: @SOYCarlosMota