Opinión

Griegos, los que más trabajan en Europa

 
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ME. Los griegos: los que más trabajan en Europa.

En las últimas semanas he escuchado por aquí y por allá la versión de que los griegos se tienen bien ganadas las medidas de austeridad que les impuso la Unión Europea pues son unos irresponsables y perezosos, que debieran ponerse a trabajar.

En esta visión, hay una confusión entre lo que han hecho los gobiernos de Grecia y lo que hace la gente común de ese país.

De acuerdo con datos de la OCDE, Grecia es el país de Europa que más horas trabaja en promedio: dos mil 60 al año, el equivalente a 39.6 horas por semana.

En contraste, en Alemania, el que menos trabaja, se laboran en promedio 26.2 horas por semana, según la OCDE.

No. El problema no es de pereza sino de la organización de las instituciones, de la burocracia y falta de vocación empresarial. Y esto no lo cambian los programas de austeridad.

Entre 2000 y 2007, Grecia creció a una tasa promedio de 4.7 por ciento, una cifra alta para los patrones europeos.

En ese mismo lapso, el gasto del gobierno como porcentaje del PIB pasó apenas de 45.5 a 46.8 por ciento, de acuerdo con datos del FMI, algo muy similar al nivel de otros países de Europa.

El desastre griego se gestó tras la crisis de 2008.

El derrumbe del sistema financiero causó también el desplome del crecimiento y desde 2008 hasta 2013 incluso, Grecia no creció más.

Y, entonces sí, cayéndose el PIB en 27 por ciento de modo acumulado y con un bajo ajuste del gasto, su proporción en el PIB se disparó a más de 50 por ciento.

En 2011, ese gasto fue superior en diez puntos del PIB a los ingresos fiscales.

Para quienes tenemos edad suficiente, el discurso de Alemania, que sólo apunta a recaudación y privatizaciones, nos hace recordar el de los bancos acreedores de México durante el periodo de 1985 a 1988.

El argumento del gobierno mexicano fue que la única vía para pagar la deuda era crecer.

Y al comenzar el gobierno de Carlos Salinas, quien encabezó las negociaciones de la deuda, José Ángel Gurría, hoy cabeza de la OCDE, consiguió quitas, cambios de perfil de vencimientos y refinanciamientos.

Y con las reformas estructurales de esa administración, se consiguió el crecimiento y la deuda externa dejó de ser el gran tema.

El esquema de más austeridad que esta semana va a votar el Parlamento griego, sin cambios institucionales y sin claridad respecto a estrategias de crecimiento, difícilmente van a regresar a Grecia al crecimiento.

Tal vez por eso los mercados no celebraron ayer el acuerdo en principio entre el gobierno de Tsipras y la Unión Europea.

Cierto, hubo distensión y el precio del dólar se acercó de nuevo a 16 pesos. No dudaría que bajara de ese nivel en los próximos días si el Parlamento griego le da el sí al programa acordado.

Pero me temo que estamos lejos del fin de la crisis griega. Los nuevos recursos permitirán que de nueva cuenta se salve a los bancos griegos y con ello a los bancos europeos que son sus acreedores.

Sin embargo, no hicieron caso a recomendaciones como las del FMI o del gobierno de Obama o de Hollande, de dar un respiro al crecimiento griego.

Lamentablemente, creo que a la vuelta de unos meses volveremos a ver un nuevo acto de esta interminable tragedia.

Twitter: @E_Q_

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