Opinión

Los efectos sociales y políticos del sismo

 
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Quintana

Las probabilidades de que dos grandes terremotos se produzcan casi en secuencia son relativamente bajas, según los registros estadísticos.

Menos aún, que un gran sismo ocurra exactamente en el mismo mes y día que ocurrió uno en el pasado.

Pero, así son los llamados ‘cisnes negros’, es decir, los eventos altamente improbables pero que ocurren.

Apenas salíamos del asombro de experimentar el terremoto de mayor intensidad en los últimos 100 años en México (el de 8.2 grados el 7 de septiembre); de atestiguar el huracán más grande en el Golfo de México, del que se tenga registro (Harvey); cuando nos sacudió un temblor de gran magnitud, 32 años y seis horas después del 19 de septiembre de 1985.

Los costos humanos y emocionales de los temblores acaecidos son terribles. Y habrá también costos económicos que deberán sufragarse a través del Fonden y del Bono Catastrófico, que pudieran representar poco más de 10 mil millones de pesos. O de más ajustes en el gasto público, de ser necesario.

Sin embargo, en medio de la pena y el dolor, este tipo de acontecimientos pueden generar una oportunidad de recobrar un espíritu de unidad que tenemos fracturado en México.

En ocasiones, las personas y sociedades maduran cuando pasan por etapas en las que sufren dolor y privaciones.

Pero, no hay garantía de que así suceda.

La clase política mexicana ha fracturado a la sociedad mexicana desde hace tiempo.

Un desafío para partidos y personajes públicos es hacerle frente a la desgracia a través de la generación de una nueva actitud.

Si AMLO insiste en que todos los demás son “la mafia del poder” y que él y sus partidarios son los buenos, me parece que va a recibir la condena de una población que lo último que quiere ahora es ver a los políticos pelearse entre sí en lugar de buscar generar una visión que permita sumar esfuerzos.

Pero también va a ver con desconfianza a los que abanderan el ataque despiadado a sus opositores, como se ha hecho con Ricardo Anaya. O a los panistas –como él mismo– que “declaran la guerra” a otras fuerzas políticas.

No es claro cuál será el efecto de este tremendo sismo en las preferencias políticas de la población. Pero lo que es un hecho es que resulta muy probable que la sociedad mexicana esté en una etapa especialmente sensible para revalorar sus inclinaciones.

Piense en que usted como individuo, revalora sus creencias, costumbres e inclinaciones cuando pasa por una tragedia personal.

La sociedad mexicana ha pasado por estas tragedias en las últimas semanas. Y no sabemos aún qué es lo que cambiará en los siguientes meses. Pero, de que habrá cambios, ténganlo por seguro.

Así como hemos tenido tiempo de ‘cisnes negros’, por los desastres naturales, no es imposible que también lo tengamos por los efectos sociales y políticos que éstos van a desencadenar. Pueden ocurrir hechos inesperados, aun los que eran considerados como altamente improbables.

El deseo que muchos tenemos –seguramente– es que el efecto sea el generar capacidad de diálogo y entendimiento. Veremos.

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