Opinión

Los efectos reales de la caída petrolera

A pesar de una leve alza que ayer tuvo el precio del crudo WTI y que lo colocó en 82.70 dólares por barril, desde el 29 de septiembre pasado ha caído 10.8 dólares, es decir, en tres semanas retrocedió 11.5 por ciento.

¿En qué medida esa tendencia amenaza los proyectos derivados de la reforma energética en México y en qué grado puede afectar el desempeño de las finanzas públicas?

Comencemos por lo más sencillo. Desde hace varios años, el gobierno mexicano invierte cada año en comprar un seguro, una cobertura petrolera que asegura que el ingreso medio por exportación de petróleo no se quede debajo de la previsión presupuestal.

Así que ni este año ni tampoco el siguiente, hay el riesgo de que las finanzas públicas se descuadren por efecto del comportamiento de los precios del crudo, lo que por cierto no nos sale gratis, nos cuesta, como sucede con todos los seguros.

El tema de la probable afectación de los proyectos derivados de la reforma por los precios del crudo y el gas es más complejo.

Vamos por partes.

Ningún proyecto de inversión en materia de crudo o gas se define en función del precio vigente del petróleo, esté muy alto o muy bajo.

La razón es que la naturaleza de la industria de los hidrocarburos implica inversiones de mediano o largo plazos.

Podría haber hoy un precio del crudo de 110 dólares por barril, pero si en el momento en el que se hiciera efectiva la maduración de las inversiones en el sector se anticipara un nivel de 60 dólares, probablemente se afectaría mucho más que en el caso de los movimientos de corto plazo de las cotizaciones.

Es decir, para ver las implicaciones en la reforma, hay que fijarse más en las tendencias profundas que en los precios del día.

Y de allí deriva una nueva pregunta: ¿existen fuerzas que hagan prever que habrá una tendencia a la baja en los precios del crudo?

De acuerdo con la mediana de pronósticos del precio del crudo que calcula Bloomberg, para el WTI podríamos esperar un promedio de 95 dólares por barril el próximo año, una cifra parecida en 2016 y 2017, que bajaría a 91.75 dólares en 2018.

Es decir, en el curso de los siguientes años no habría una caída drástica de las cotizaciones.

Para el gas natural Henry Hub igualmente se estima que en los próximos años se quede en el rango de cuatr dólares o poco más.

Es decir, aunque en la coyuntura hay una presión bajista por temas como el aumento de la producción de hidrocarburos en Estados Unidos o el incremento de la oferta por efecto del mayor volumen producido por Irak o Libia, esto no pareciera modificar las grandes tendencias para el próximo lustro.

Si se consolida la recuperación norteamericana, así sea con niveles de crecimiento nada espectaculares, se generará una mayor demanda en el país que más consume hidrocarburos en el mundo.

Claro, eso no va a quitar que algunos proyectos que serían rentables a precios de 100 dólares por barril quizás no se emprendan. Pero, mientras no haya cambios más profundos en las tendencias de oferta y demanda, la posibilidad de atraer fuertes inversiones a diversos ramos de los hidrocarburos en México, seguirá como una posibilidad tangible.

Twitter:@E_Q_