Opinión

Los diez principales desafíos de Meade

 
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Enrique Peña Nieto, presidente de México, anunció cambios en su gabinete, tras la renuncia de Luis Videgaray como secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP). El jefe del Ejecutivo designó a José Antonio Meade como nuevo titular de la SHCP, y a Luis E

En la ceremonia del reemplazo en la Secretaría de Hacienda, el presidente Peña Nieto señaló la principal encomienda que se le impone al nuevo secretario José Antonio Meade: “Presentar al Legislativo un proyecto de Paquete Económico 2017 que ayude a la consolidación de las finanzas públicas, y sobre todo que logre, por primera vez en años, un superávit primario.

“Esto significa que los ingresos de la Federación deberán ser mayores que sus egresos, antes de cubrir el costo financiero de la deuda pública y los pasivos garantizados por el gobierno. Lograr el superávit primario, contener y estabilizar el crecimiento de la deuda, ajustar el gasto público, y hacer más eficiente su aplicación”.

Este es el primer gran reto. Evitar la degradación de la calificación de México por parte de las calificadoras internacionales. La reacción de los analistas y de las calificadoras fue inmediato: El recorte es insuficiente.

De nuevo se está recortando el gasto de inversión, en lugar de reducir el gasto corriente. A los poderes Legislativo y Judicial se les incrementa el presupuesto, igual que el gasto de nómina.

Un segundo reto es la credibilidad. Pronósticos optimistas sujetos a constantes revisiones a la baja, Promesas incumplidas en la aplicación del gasto y en sus recortes, deficiencias en la información, excesos en la fiscalización de recursos y desigualdad de trato a los gobiernos estatales podrían mencionarse como aspectos que han minado la credibilidad de la secretaría. Un sistema de cinco indicadores oportunos de la gestión de las finanzas públicas establecido recientemente por la secretaría ayudarán a reconstruir esta credibilidad, junto con una política de comunicación social más abierta y realista. En lugar de soberbia y hermetismo.

Un tercer reto es lograr que la economía crezca para 2018: Con el recorte adicional planteado en el Paquete Económico de 2017 y una perspectiva poco favorable de la economía de Estados Unidos, es todo un desafío. De no lograrlo, el resultado de las elecciones podría ser desastroso para el partido en el poder. Y los riesgos de que lleguen a colarse opciones populistas es grande.

El cuarto reto es afrontar la urgente revisión al sistema de las pensiones. Esta es la segunda oportunidad que tiene Meade para resolver este enorme problema que ya está presente en cada presupuesto anual (pensiones en curso no fondeadas crecientes y aportaciones insuficientes) y que de no resolverse, en forma contundente, nos puede generar un grave perjuicio para la salud de las finanzas públicas futuras.

El quinto reto es poner las bases para un esquema fiscal más amigable a la inversión y al empleo. El aumentar la recaudación en más de tres puntos del PIB ha costado un muy importante esfuerzo, en un entorno de caída libre en los ingresos petroleros. Pero el esquema fiscal que Meade hereda inhibe la inversión y el empleo. Lograr la deducibilidad inmediata a las inversiones en activos fijos de las empresas y permitir la deducibilidad de las prestaciones sociales al 100% serían dos grandes avances en este sentido.

El sexto reto es lograr financiar la obra pública con inversión privada. El gobierno no tiene totalmente listos los vehículos y las reglas para que la inversión privada pueda sustituir a la inversión del Estado en los proyectos de infraestructura. Asociaciones Púbico Privadas y la Fibra E, o los Master Trusts, o los fideicomisos estructurados, son ejemplos de vehículos que tienen que sustituir con recursos privados la ausencia de la inversión pública.

El séptimo reto, fortalecer el Sistema Financiero. Aún y cuando se ha visto un avance muy importante en la derrama de crédito derivada de la reforma financiera, ésta no es una reforma integral. Se ha impuesto una sobreregulación al sistema financiero. Se ha privilegiado la entrada de competidores internacionales a costa de los jugadores nacionales. Se tiene en puerta el proyecto de una nueva Bolsa que podría permitir romper el monopolio de una Bolsa controlada por los bancos a quienes nunca les ha interesado desarrollar el mercado bursátil. Más que un reto, aquí hay una gran oportunidad.

El octavo reto es implementar las Zonas Económicas Especiales. Estos megaproyectos que pretenden impulsar el desarrollo acelerado de algunas regiones seleccionadas son competencia de Hacienda. Esperemos que no por ser proyectos del anterior titular pierdan la prioridad que merecen.

El noveno reto. Sortear posibles alzas en las tasas de interés y la constante volatilidad de los mercados. Las elecciones en Estados Unidos, el desgaste de la relación con ese país, la elevada operatividad de nuestra moneda y las enormes distorsiones que se generan por la política monetaria expansiva por parte de varios países desarrollados han creado un clima de constante volatilidad.

El décimo reto. Hacer todo esto en poco tiempo. Meade es ahora una opción más fuerte y visible para una candidatura presidencial. Si se aprovecha el espacio, su popularidad puede ir en ascenso, pero sólo cuenta con escasos 12 meses para lograrlo.

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