Opinión

Los de adelante...

    
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DINERO

Carlos Elizondo Mayer-Serra, colega y amigo, ha publicado un nuevo libro que, como los dos anteriores, lleva por título una frase fácil de reconocer: Los de adelante corren mucho. El uso de esta frase de Cri-Cri va de la mano con el título de su libro anterior, proveniente de José Alfredo Jiménez: Con dinero y sin dinero (2012), y un poco menos, del previo: Por eso estamos como estamos (2011). Este último tenía que ver con las fallas estructurales de la economía, mientras que el de 2012 se refería a las finanzas públicas.

En esta ocasión, el tema central del libro de Elizondo es la desigualdad, si bien abundan en él digresiones hacia temas que tienen algún punto de contacto: mercado laboral, política, seguridad, migración. En poco menos de 300 páginas, Elizondo ataca seis temas, cada uno en un capítulo: la descripción de la desigualdad en América, la importancia de la desigualdad, los privilegios, la diferencia-relación entre las dos Américas (sajona y latina), la seguridad y, finalmente, algunas ideas para reducir la desigualdad.

El amplio análisis de temas relacionados con la desigualdad hace valioso al libro. No es un texto dedicado a la teoría y práctica de la desigualdad, como por ejemplo es el de Thomas Piketty (varias veces referido por Elizondo), sino un ir y venir de causas, consecuencias, y fenómenos asociados al tema. El eje es algo que ya hemos comentado aquí en diversas ocasiones: América Latina es el continente más desigual del mundo, pero Estados Unidos también es el país más desigual entre aquellos que son considerados desarrollados. Por cierto, este fenómeno tiene un reflejo en la violencia: también somos el continente más violento del mundo, y los vecinos del norte viven en el país desarrollado con más asesinatos. Aunque no necesariamente hay una relación directa entre ambas cosas, conviven, y es necesario analizarlas, como lo hace Elizondo.

Me pareció particularmente interesante el segundo capítulo, acerca de por qué es importante la desigualdad. En él, de entrada, Carlos Elizondo nos recuerda que la idea de igualdad no es algo que haya existido desde siempre (digamos, desde que escribimos, es decir, 6 mil años), sino que ha sido en la época moderna que decidimos considerarnos así. Creo que no hace énfasis suficiente en que ésa es una idea occidental, que por lo mismo fue “importada” en otras regiones del mundo. Y me parece que América Latina debe considerarse otra región, puesto que mientras la modernidad invadía Europa desde el norte y occidente, quienes vivían en el Imperio Español se mantenían muy aislados y a cubierto de esas ideas exóticas.

En buena medida, eso es lo que explica la desigualdad que hoy prevalece en estas tierras, como bien lo hace notar Elizondo en una breve descripción de las independencias latinoamericanas. Creo que también ahí pudo haber hecho más claro cómo las élites que se separan de España mantienen el control político de las naciones que inventan con base en la división administrativa de los Borbones.

Creo que Elizondo hace muy bien en insistir, a través de todo su texto, en el verdadero costo de la desigualdad, que no es estrictamente un asunto de dinero, sino de privilegios, es decir, de leyes privadas. Lo que hace que la desigualdad frene el crecimiento, ponga en riesgo la democracia e impida la consolidación del estado de derecho no es sólo la diferencia de ingresos o riqueza, sino el sustento social de considerar que las personas son diferentes. En parte por el dinero, pero también por su color de piel o costumbres.

Los de adelante corren mucho es clara evidencia de la incapacidad de América Latina de entrar en la modernidad. La solución a la desigualdad me parece entonces obvia.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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