Opinión

Los datos del PIB confirman que vivimos en un México dual

 
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manufactura industrial (Bloomberg/Archivo)

El pasado viernes 20 de noviembre el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que el Producto Interno Bruto (PIB) de México creció a una tasa anual de 2.64% durante el tercer trimestre de este año. Con esta cifra tenemos que en los primeros tres trimestres del año el PIB mexicano lleva un crecimiento acumulado de 2.51%, tasa superior al 2.12% observado en los primeros nueve meses de 2014; sin embargo, la tasa de crecimiento promedio en lo que va del presente sexenio es de apenas 1.99%, muy por debajo del potencial que tiene nuestra economía.

Cabe señalar que este crecimiento de 1.99% se da por los siguientes incrementos en las actividades que la componen:

1. Aumento promedio de 2.87% en las actividades primarias, las cuales están conformadas por lo siguiente: agricultura, cría y explotación de animales, aprovechamiento forestal, pesca y caza.

2. Incremento promedio de apenas 1.05% en las actividades secundarias; y dentro de estas actividades tenemos la siguiente evolución promedio: Minería (-2.30%); Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final (+4.21%); Construcción (-0.04%); e Industrias manufactureras (+2.68%).

3. Aumento promedio de 2.42% en las actividades terciaras; y dentro de estas actividades tenemos la siguiente evolución promedio: Comercio al por mayor y comercio al por menor (+3.22%); Transportes, correos y almacenamiento (+3.01%); Información en medios masivos (+3.75%); Servicios financieros y de seguros (+3.61%); Servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles (+1.77%); Servicios profesionales, científicos y técnicos (+2.01%); Corporativos (+2.53%); Servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación (+1.86%); Servicios educativos (+0.41%); Servicios de salud y de asistencia social (+0.35%); Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos (+2.00%); Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas (+3.11%); Otros servicios excepto actividades gubernamentales (1.88%); y Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales (+1.83%).

De esta manera podemos apreciar que las tres ramas de actividad más dinámicas en México en lo que va del presente sexenio son: Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final (+4.21%), Información en medios masivos (+3.75%), y Servicios financieros y de seguros (+ 3.61%). No es de sorprenderse que estos sectores no están expuestos a la libre competencia, sino que gozan de la protección gubernamental al requerir algún tipo de autorización o concesión para operar.

Por su parte, los cuatro sectores a los que peor les ha ido en lo que va del sexenio son: Minería (-2.30%), Construcción (-0.04%), Servicios de salud y asistencia social (+0.35%) y Servicios educativos (+0.41%). Es preocupante la situación de la industria de la construcción porque lo que le pasa a este sector es un buen termómetro de cómo le irá a la economía en su conjunto; y pues el hecho de que el PIB educativo y de Servicios de salud y asistencia social crezcan a tasas trimestrales anualizadas promedio de apenas 0.35% y 0.41% respectivamente es indicativo de que en estos sectores fundamentales para el desarrollo humano las cosas no marchan bien.

Ahora, analizando a detalle las cifras del PIB de la industria manufacturera, tenemos que destacar que las cinco subsectores de actividad que registran las mayores tasas de crecimiento promedio trimestral en lo que va del presente sexenio son: Fabricación de equipo de transporte (+8.55%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (+7.35%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (+6.69%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (+4.21%) y Otras industrias manufactureras (+3.60%).

Por su parte, dentro de la industria manufacturera, las cinco que registran el peor desempeño económico en lo que va del sexenio, medido a través de su crecimiento trimestral promedio, son las siguientes: Impresión e industrias conexas (-3.09%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-2.96%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles ( -1.54%); Industria química (-0.29%); y Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-0.25%).

Con estos datos se confirma que vivimos en un México dual, en el que coexisten sectores a los que les está yendo muy bien junto con otros que no sólo no crecen, sino que están cayendo. Es por esta razón que las políticas públicas no deben diseñarse exclusivamente en base a las cifras macroeconómicas agregadas, las cuales nos podrían hacer pensar que vamos bien porque el crecimiento promedio anual en lo que va del sexenio es casi de 2 por ciento.

Para lograr un crecimiento más homogéneo es necesario que se implementen algunas de las medidas que ya hemos mencionado en innumerables ocasiones desde este espacio, entre las que destacan: 1. El combate a la ilegalidad en su forma de subvaluación y contrabando; 2. Evitar que la autoridad se convierta en un factor que limita la competitividad de las empresas a través de las visitas de inspección que realizan dependencias como la Secretaría del Trabajo y Prevención Social (STPS), que obligan a las empresas a cumplir lo incumplible dada su situación económica, además de que las multas que se imponen son exorbitantes, acaban matando a las empresas, y tienden a afectar más a aquellas industrias intensivas en mano de obra; y 3. Fomento a las exportaciones de sectores tradicionales como vestido y calzado, los cuales tienen un gigantesco potencial de crecimiento en el mercado estadounidense.

De igual manera, se vuelve fundamental el generar las condiciones que se traduzcan en una balanza comercial más equilibrada con las naciones asiáticas, con las cuales ya acumulamos en el periodo de enero a septiembre de este año un déficit comercial de 88.029 miles de millones de dólares, una cifra 11% más alta que la observada en los mismos meses de 2014. Esto es preocupante porque de continuar esta tendencia, entonces en 2015 cerraremos el año con un déficit comercial con dichas naciones por un monto cercano a los 122 mil millones de dólares.

A manera de conclusión podemos señalar que es urgente la instrumentación de políticas públicas que busquen fomentar el empleo formal en todos los sectores económicos, y que el objetivo no debe ser simplemente apoyar a aquellas actividades económicas que generan los mayores niveles de valor agregado, como lo es el sector automotriz, pero que no genera tantos empleos. No estoy diciendo que se deben de dejar de apoyar y atraer inversiones, sólo que es indispensable que se voltee a ver a otros a los que no les está yendo tan bien y si son grandes generadores de empleo, aunque en la estadística oficial no se aprecie una gran contribución al PIB de su parte.

Lo mejor que puede hacer México es tener una estrategia de crecimiento económica equilibrada, que permita a todos los sectores avanzar y crear más y mejores empleos.

Director General GAEAP.

Correo:alejandro@gaeap.com

www.gaeap.com

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