Opinión

Los ‘cuellos de botella’
de la reforma

El mayor reto de la reforma energética es hacer realidad “el marco conceptual” y objetivos que se establecieron en la reforma constitucional y en la legislación secundaria. Ello es particularmente relevante para la transformación de la estructura de las industrias: pasar de monopolios de Estado a mercados en los que gradualmente imperen condiciones de competencia, aunque Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) seguirán siendo actores preponderantes o dominantes un buen rato. Para ese tránsito, el papel de los órganos reguladores será el elemento fundamental, tanto de los ya existentes como de los de nueva creación.

Entre los primeros destaca la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), cuyas funciones, atribuciones y responsabilidades se incrementan exponencialmente. De los segundos, la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y Protección al Ambiente del Sector Hidrocarburos (ANSIPA) nace prácticamente de cero.

La CNH se transforma del “policía” que vigilaba a Pemex, lo que hacía con muchas deficiencias, a un ente autónomo que emitirá toda la regulación técnica para exploración y extracción de hidrocarburos y vigilará su aplicación; licitará, asignará y suscribirá contratos (empezando con los 10 de asociación de Pemex y los 129 de la “Ronda Uno” a empresas privadas); administrará y supervisará los contratos; autorizará el control corporativo de los contratistas y, en su caso, sancionará los incumplimientos; elaborará los planes de exploración y extracción; e integrará el centro de información, entre otras muchas atribuciones.

La CRE, cuya actividad fundamental era licitar y regular las tarifas para el transporte de gas por ducto, ahora emitirá las reglas operativas y tarifarias, además de vigilar el mercado, de generadores y comercializadores de energía eléctrica, lo que involucra más de 60 funciones y responsabilidades específicas. También, será la encargada de regular toda la cadena de suministro (almacenamiento, distribución y comercialización) de los más de 20 productos petrolíferos, como gasolinas, diesel, combustóleo, turbosina, etcétera, incluyendo expedir las normas de calidad y la regulación de precios.

El Cenace, además de la operación volumétrica del despacho de energía eléctrica que ya realiza, será responsable de garantizar el acceso abierto a las redes de transmisión y distribución, facturar y procesas pagos entre operadores y garantizar el cumplimiento de sus obligaciones. La ANSIPA, que debe emitir su reglamento en 90 días, estará a cargo de la administración, vigilancia y sanciones en materia de seguridad industrial y protección al ambiente de toda la industria petrolera; es decir, que se cumpla la normatividad actual y de la emisión de nuevas normas. Hasta ahora, Pemex se autorregulaba y cuasi cumplía esa regulación, ante la debilidad de las autoridades responsables (Secretaría del Trabajo, Semarnat y la Procuraduría del Medio Ambiente).

Para los entes reguladores los desafíos son múltiples, a fin de que no constituyan obstáculos para la instrumentación de la reforma y el desarrollo de los mercados. La autonomía presupuestal no necesariamente significa suficiencia de recursos para desempeñar sus actividades, y los recortes y reasignaciones de presupuesto abundan cuando se trata de ajustar el gasto público.

En el sector energético el capital humano calificado es escaso y se concentra en Pemex y CFE, por lo que es previsible que muchos “regulados” se conviertan en “reguladores”, con todas la implicaciones que ello significa, lo que aplica tanto a los comisionados y directivos como al personal técnico que deberá nutrir a esas instituciones. Y lo más importante: las presiones políticas para que los reguladores se transformen y hagan su tarea en el corto plazo, con objeto de que la reforma empiece a dar frutos.

El riesgo es evidente: que los entes reguladores no sólo sean cuellos de botella sino que se conviertan en el talón de Aquiles de la reforma energética.

Twitter: @ruizfunes

​Correo: mruizfunes@gmail.com