Opinión

Los cuatro choques que enfrentan los emergentes

Una vez más, quiero tocar el tema de la oleada de volatilidad que ha caracterizado a los precios de los activos financieros de los países emergentes en las últimas semanas. En mi opinión, los países emergentes como Brasil, India, Turquía, y Sudáfrica –entre otros-están enfrentando cuatro choques, que han explicado el fuerte incremento de la volatilidad de sus divisas y otros activos. Dos de estos choques son de carácter externo y dos son internos. Por el lado externo, (1) El retiro del exceso de liquidez; y (2) la preocupación sobre la desaceleración y cambio de composición del crecimiento en China; y por el lado interno: (3) calendario electoral importante; y (4) necesidad de reformas estructurales.

En cuanto al retiro del exceso de liquidez, me refiero a la reducción de la inyección de liquidez mensual que está llevando a cabo el Fed en EU (o tapering). En este sentido, así como en un ambiente de tasas de interés muy bajas, el dinero fluyó de las economías desarrolladas hacia los países emergentes -con la implementación de las políticas de inyección de liquidez (Quantitative Easing o QE en EU o Asset-Purchase Program en otros países desarrollados, entre otros)-, ahora con la “normalización” de la política monetaria, al menos en EU, esos flujos han comenzado a revertirse, generando salidas importantes de capital de estos países emergentes. Este fue justo el tema que consideré en los números (1) y (6) número en la columna titulada “Los 14 de 2014”, el pasado 31 de diciembre de 2013.

El otro choque externo importante es la preocupación por la desaceleración y el cambio de composición del crecimiento de la economía china. Aquí, recordemos la entrada de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC) en el 2001, marcó un cisma en el que este país oriental se convirtió en el exportador más grande del mundo, particularmente de manufacturas, así como en un fuerte importador de materias primas (o commodities). En este sentido, los países que exportan principalmente commodities, como Brasil, la India y Sudáfrica -entre otros-, fueron beneficiados por la fuerte demanda de China. No obstante lo anterior, la crisis financiera global de 2008-2009, dejaron un modelo chino desgastado, con costos laborales mucho más altos y desaceleración económica. Hoy, la nueva administración china planea cambios estructurales que deben llevar a cabo para poder continuar en la senda de crecimiento en la nueva realidad mundial, que incluye impulsar más el consumo interno, pero a costa de sacrificar inversión e incentivos para la exportación (para más detalles, ver columna “La nueva filosofía de inversión global”, 16 de julio, 2013).

Pasando a los choques internos, por un lado, se llevarán a cabo elecciones en Turquía y Sudáfrica, se renovará el Parlamento Europeo y habrá comicios en Colombia, Malawi y Brasil (Punto (3) en “Los 14 del 2014”). Más aún, en varios de estos países se han observado tensiones sociales importantes, particularmente en Turquía y Brasil. Finalmente, muchos de los países que se beneficiaban del crecimiento de China también están enfrentando problemas para crecer, en particular porque no llevaron a cabo reformas estructurales durante los años de bonanza con las inversiones impulsadas por la gran apuesta a China.

Adicionalmente, estos países hoy se encuentran lejos de ser economías de mercado, que les permitiría tener otras fuentes de crecimiento.

En este sentido, considero que estos cuatro choques están gestando una “tormenta perfecta” para que uno o varios países emergentes tengan que llevar a cabo una reestructuración rápida de sus economías –mediante reformas estructurales-, para no caer en una situación extrema de crisis profunda al estilo de la década de los ochenta y noventa. Aquí quiero rescatar dos aspectos. Por un lado, a diferencia de las crisis de balanza de pagos en las últimas dos décadas del siglo pasado, varias de estas economías emergentes, hoy en problemas, tienen un nivel mucho más alto de reservas internacionales, así como otras herramientas de política económica que les permite ser más resistentes a los vaivenes de la volatilidad en sus mercados. 

Esto, en mi opinión, hará que tome más tiempo ver si algún país cae en una crisis profunda. Asimismo, si sus gobernantes se apuran lo suficiente en llevar a cabo ciertas reformas, podrían inclusive eludir un episodio de crisis mayor. El segundo punto que quiero destacar es que México está quedando mucho mejor librado con respeto a los demás emergentes debido a que sólo está siendo afectado por unos de los cuatro choques que los demás emergentes están enfrentando: El tapering. México no se benefició directamente del crecimiento de China (al contrario, lo sufrió), no tiene elecciones hasta mediados del año que entra y ya llevó a cabo la mayoría de las reformas estructurales que el país necesita.