Opinión

Los contratos de Pemex

La exclusiva de EL FINANCIERO y Eje Central, consistente en una conversación telefónica grabada entre dos empresarios, nos revela no sólo la trama oscura para rescatar a Oceanografía en el sexenio anterior, sino que directivos de Pemex eran prácticamente empleados de la empresa contratista.

Al oír la conversación, que da la impresión de estar editada en su parte final, llama poderosamente la atención el lenguaje de los empresarios Amado Yáñez Osuna y su socio Oliver Fernández. Hablan de cientos de millones de dólares como si hablaran de cacahuates.

Ese dinero era dinero público. Miles de millones de pesos en contratos que se consiguen mediante acuerdos turbios con los directivos de la paraestatal.

Resalta también la forma despectiva para referirse a los funcionarios de Pemex, como si se trataran de sus empleados, que en los hechos actuaban como tales.

De igual forma, es sorprendente la seguridad del empresario Oliver Fernández para tranquilizar a su socio Amado Yáñez de que en el siguiente sexenio (el actual), continuarían esos mismos funcionarios en Pemex, por lo cual seguirían obteniendo contratos hasta sanear la empresa.

El funcionario que estaba al servicio de los socios de Oceanografía era Mario Ávila Lizárraga, subdirector de coordinación de Servicios Marinos de Pemex, y hacen referencia a su jefe, Carlos Morales, exdirector de Pemex Exploración y Producción.

Durante la conversación, Yáñez Osuna le explica a Oliver Fernández que van a recibir un contrato tipo “B”, y que el director de Pemex Exploración y Producción (PEP) sólo puede firmar hasta 200 millones de dólares. El cheque entraba en noviembre de 2012 al Consejo de PEP y Carlos Morales lo firmaría.

Pero los socios de Oceanografía necesitaban más dinero para sanear su empresa, por lo que -dice Yáñez Osuna- “le van a sacar partidas (al contrato por el barco Osa Goliath) como el chalán y otras pendejadas. Eso me lo van a dar en otros contratos. Van a ser varias partidas, varios contratitos”.

Preocupado por la necesidad de rescatar Oceanografía, Yáñez Osuna cuenta que le dijo al subdirector de Pemex: “dame ese contrato, más vale pájaro volando (sic)”.

Sin embargo, el socio mayoritario de Oceanografía le dice a Oliver Fernández que todo dependía de que Ávila Lizárraga y Carlos Morales repitieran en el cargo, para que siguiera fluyendo el dinero, vía contratos, de Pemex hacia Oceanografía.

Oliver Fernández tranquiliza por la línea telefónica a Amado Yáñez:
__Quítate esa telaraña de la cara. Tranquilo inge, tranquilo.
__Lo sé brother, lo sé-, contesta Yáñez Osuna.

Agrega Oliver Fernández: “Yo me encargo que en enero salga ese pedo, sin falta”.

“Ese pedo” era la otra parte del contrato, en millones de dólares, para salvar a Oceanografía por sus adeudos en la adquisición de Osa Goliath.
Así se hacían los contratos en Petróleos Mexicanos. ¿Así se siguen haciendo?

Lo que corresponde ahora es conocer todos los contratos de Pemex Exploración y Producción, gestionados por Mario Ávila Lizárraga y avalados por Carlos Morales Gil.

De acuerdo con la grabación, la maquinación para obtener contratos fraccionados tenía por objetivo burlar la vigilancia del entonces director general de Pemex, Juan José Suárez Coppel, quien queda eximido de responsabilidad.

Los demás tienen que explicar por qué fungieron como empleados de contratistas para salvarlos de sus malos negocios, con dinero de la nación. Y a cambio de qué.