Opinión

Los consumidores y la reforma de telecom

La Profeco y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) firmaron el 27 de junio un acuerdo de colaboración.

La razón es que las quejas derivadas de malos servicios de telecomunicaciones o cargos excesivos son –de acuerdo a lo que dijo la procuradora Lorena Martínez– las más numerosas que reciben entre todos los sectores.

Aunque el convenio se suscribió antes de ser aprobada la Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión, si los diputados le dan hoy luz verde a esta legislación, la Profeco deberá incluso crear una instancia a nivel subprocuraduría, responsable de las quejas en materia de servicios de telecomunicaciones.

Algunos lectores han inquirido respecto al por qué no planteo en este espacio críticas a Emilio Azcárraga y Televisa, de la misma forma en que lo hago a Carlos Slim y América Móvil.

Lo he hecho previamente, pero ahora la atención a Slim y su grupo está en el trasfondo de lo que suscribieron en el IFT y la Profeco: la diferencia entre el sector de las telecomunicaciones y la radiodifusión es que el primero implica servicios con costo para los usuarios y el segundo no.

Quizá desde la perspectiva de un análisis de los medios y la opinión pública, Televisa pueda ser mucho más relevante que América Móvil. Sin embargo, en una perspectiva económica –como la que usualmente empleamos en este espacio– no hay punto de comparación.

Como referencia, América Móvil facturó el año pasado en México (pues opera en diversos países) 275 mil 597 millones de pesos.

En contraste, la facturación de los servicios de telecomunicación ofrecidos por Televisa (TV por cable y satelital, así como servicios diversos) ascendió a 33 mil 236 millones de pesos.

Es decir, en el mismo mercado y para telecomunicaciones, Televisa apenas pesa el 12 por ciento de América Móvil.

Por eso es que la relevancia económica de la regulación asimétrica de Telmex y Telcel es mucho mayor.

A los políticos les interesaba mucho más todo lo que tuviera que ver con la regulación de la televisión porque tienen mucho más presente el tema de sus campañas y la relación con los medios masivos que con los consumidores. A esos ni los conocen.

A los ciudadanos de a pie, a las pequeñas empresas y aun a los grandes corporativos que gastan sumas millonarias en telefonía fija y móvil o internet, el mayor impacto positivo entre las diversas reformas vendrá precisamente de ésta, que finalmente saldrá del Congreso esta semana.

La reforma energética es muy relevante pero tardaremos varios años en tener gas natural más barato que llegue a todos los consumidores industriales y a todas las plantas de la CFE, para generar a un menor costo en la electricidad.

Y ese cambio no se reflejará directamente entre los usuarios domésticos que tienen tarifa subsidiada, que son la mayoría.

En contraste, el efecto del abaratamiento en los servicios de telecomunicación y una mejor calidad, pueden darse en el lapso de uno a dos años (o menos, en casos como el de la Larga Distancia Nacional).

Esta es una reforma cuyos efectos se percibirán desde el corto plazo.

Twitter: @E_Q_