Opinión

Los cinco momentos
de México en 2014

La comentocracia lo tiene muy cómodo este cierre del año si elige decirle a su público todo lo que está mal en México: la inseguridad, la crisis de desconfianza, el relajito del tren de Querétaro, la percepción de corrupción… Pero en 2015 amaneceremos aquí, con un país que a pesar de sus problemas tuvo un gran año en 2014. Yo elijo cinco sucesos gloriosos de nuestra economía:

Primero, la reforma energética. Cuando el presidente Enrique Peña me telefoneó el 11 de agosto para reconocer el fenomenal esfuerzo de los congresistas para transformar el sector energético, no pude sino refrendar que ese día pasará a la historia como el que relanzará a México a la modernidad. Como escribí aquel lunes: la pesadilla del petróleo estatizado duró 27 mil 905 días. Pero Peña lo cambió, la reforma arrancó, y la Ronda Uno está en marcha.

Segundo, el nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. No habrá proyecto tangible más importante en este sexenio que ése, y la gente atestiguará que en pocos años toda la conectividad aérea se transformará desde el centro del país gracias a la inversión de 120 mil millones de pesos que involucra desarrollar el proyecto de Norman Foster y Fernando Romero. 52 millones de pasajeros al año darán cuenta de su relevancia.

Tercero, la apertura de las telecomunicaciones. 2014 será el año en que los medios de comunicación y el sector de las telecomunicaciones tuvieron que sujetarse a nuevas reglas. El año termina con un América Móvil redimensionándose para cumplir con la regulación aplicable; con tres postores vibrantes para obtener dos nuevas cadenas de televisión; y con mayor orden en el espectro radioeléctrico. Este fue el año en el que se asomó la estadounidense AT&T para comprar Iusacell; y en el que Richard Branson aterrizó con su Virgin Mobile en el país.

Cuarto, este fue el año de la manufactura y del sector automotor. El inicio no fue fácil, pero prácticamente todas las cifras reportadas en la segunda mitad del año hablan de una recuperación vigorosa, con decenas de empresas de autopartes asentándose en el Bajío, y con datos récord de exportación gracias a la recuperación de Estados Unidos. 2014 fue el año en que el SAT puso orden en las aduanas para meter control a la importación de autos usados.

Quinto, el orden económico. Desde las finanzas públicas sanas, las emisiones de deuda del gobierno, la estabilidad de precios, los mecanismos de soporte del peso, la credibilidad del país frente al FMI, las inversiones multitudinarias, las fusiones y adquisiciones, el crecimiento del crédito… Ayer S&P lo refrendó: “Estamos confirmando nuestras calificaciones soberanas de largo plazo en moneda extranjera de ‘BBB+’ y en moneda local de ‘A’, de México”.

** Por vacaciones, esta columna volverá a publicarse el martes 6 de enero. Felices fiestas.

Twitter: @SOYCarlosMota