Opinión

Los cinco hijos de la... Cuba capitalista

Fue alrededor del año 2002 que fui a Cuba. Todo mundo me hablaba de las maravillas de la playa de Varadero y de lo bien que me lo pasaría ahí; de lo delicioso que comería moros y cristianos en los paladares
—esas fondas caseras regentadas intuitivamente por familias emprendedoras—; de lo divertido que sería presenciar el show en el Copacapana. Todo eso lo experimenté, pero no me maravilló. Me hizo falta la vibra capitalista, la energía de un pueblo que tuviera márgenes de libertad amplios y logros más allá del deporte o la medicina.

Recuerdo nítidamente a un taxista adoctrinado, que tan pronto pasó por la primera casa de más de 150 metros cuadrados por una avenida vieja, nos espetó: “Aquí vivían los asquerosamente ricos”. Preferí no indagar en sus torcidos principios y esperar a que el trayecto terminara en la Plaza de la Revolución.

Una escena que no puede escapar de mi mente son los innumerables carteles que me rodearon todo el viaje acerca de “Los Cinco”; esos espías cubanos acusados de ser agentes secretos de un gobierno extranjero en Estados Unidos, de conspirar, de actos ilícitos varios.

¿Quiénes eran? René González, Ramón Labañino, Gerardo Hernández, Fernando González y Antonio Guerrero. En la isla les daban trato de héroes. Todavía en octubre pasado el Granma conminaba internacionalmente a sus lectores a ser “parte de nuestro equipo de reporteros” y a enviar fotos dentro de lo que llamaba la “Jornada de solidaridad mundial con Los Cinco”.

Eso se acabó. El mismo Granma recogía ayer veloces reacciones por la tarde con una historia de júbilo muy distinta a la habitual, luego del anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos: “Yo no sé cuántas veces he llorado por Los Cinco y especialmente por Antonio. Pero esta vez son lágrimas de felicidad”; “…nos abrazamos de alegría, y hasta sentimos deseos de marchar con los estudiantes…”

Cuba es un país pequeño de alrededor de 12 millones de habitantes que finalmente entra al capitalismo. Los Cinco regresarán a una isla diferente a la que dejaron; a una isla que hace pocos años eliminó las restricciones para que los particulares puedan establecer negocios y para que se puedan adquirir bienes básicos como autos o viviendas. Vaya, a una isla en la que ahora ya es posible que sus ciudadanos viajen al extranjero.

Bienvenida Cuba al capitalismo. Raúl Castro está notoriamente jubiloso, pronosticando el fin del embargo. Diciendo: “el presidente de EU puede modificar su aplicación en uso de sus facultades ejecutivas”. Obama lo hará, porque los nuevos enemigos de Estados Unidos ahora están en otras latitudes y levantan una bandera más espantosa que la del comunismo: la del terrorismo.

Twitter: @SOYCarlosMota