Opinión

Los cinco cambios que tiene que hacer Pemex

Bien lo dijo ayer el director general de Pemex, Emilio Lozoya: el cambio más importante que enfrentará Pemex a partir de la reforma constitucional y de las próximas leyes secundarias, es que ya no está solo.

Ahora tendrá que competir. Y, para competir hay que cambiar. No es lo mismo ser un monopolio que una empresa preponderante.

En esta perspectiva, a mi parecer, hay cinco retos que son ineludibles… aunque a veces no se quiera hablar de ellos.

1- Productividad laboral. Nadie duda de que en Pemex hay técnicos de primera línea que tienen la camiseta puesta. Si no los hubiera, la empresa habría naufragado hace mucho. Pero para nadie es un secreto que los niveles de productividad a los que están acostumbrados los trabajadores de Pemex, en su mayoría, están lejos de la que se requiere para realmente competir con empresas mexicanas y extranjeras que hagan lo mismo que hace la paraestatal.

Productividad significa hacer más con menos, lo que no es algo que en Pemex suceda con frecuencia. Implica cambios organizacionales y de cultura, y el abandono de rituales y costumbres que están arraigados hasta lo más profundo de la empresa.

2- Rendición de cuentas. Una empresa gigante como Pemex, se ha manejado tradicionalmente sin dar cuentas. Por años, con el discurso de que es de todos los mexicanos, en realidad no era de nadie, sino de sus directivos y sindicato. Lo óptimo es que la reforma hubiera llevado incluso a la colocación de una parte de la empresa en el mercado accionario, tal y como ocurrió con Petrobras. No fue así, pero al menos ahora, como empresa y no como organismo público descentralizado, deberá rendir cuentas de su gestión.

3- Modernización. En Pemex conviven varios mundos. Desde la mayor sofisticación técnica hasta la burocracia más primitiva. Esta última tendrá que desaparecer si se quiere realmente modernizar a la petrolera. Pero eso va a implicar pérdida de poder para muchos, desde el personaje que sella los oficios de recibido, hasta el gerente que tiene un poder de decisión que hoy no se cuestiona.

4- Honestidad y transparencia. Sean quienes sean los responsables de las prácticas de Oceanografía, lo cierto es que desnudaron la corrupción a la que todavía se puede prestar la paraestatal. Le aseguro que hay cientos de casos parecidos, de toda índole, de los ‘centaveros’ hasta los multimillonarios, y sin combatirlos, difícilmente Pemex operará como empresa competitiva.

5- Ajuste de cuentas con el sindicato. No creo que el hecho de que haya personal sindicalizado sea un sinónimo de ineficiencia y corrupción en una empresa, pero sí creo que una parte importante de la cúpula sindical de Pemex ha operado entre la ineficiencia y la corrupción. Pragmáticamente, el gobierno ha decidido no hacer demasiadas olas en esta coyuntura para no abrir otro frente en medio de la reforma y ponerse en contra al sindicato. Sin embargo, más temprano que tarde, tendrán que limpiar, pues de otra manera la empresa no funcionará en un ambiente de competencia real.

Se requieren muchos otros cambios, pero con esos cinco, Pemex sería otra.

Twitter:@E_Q_