Opinión

Los chapulines

 
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cHAPULINES

La máxima del sistema político mexicano en torno a “vivir dentro del presupuesto…” sigue tan vigente como hace 40 o 50 años. La clave, parece ser, es mantenerse activo, si no es posible en el gobierno, ya de perdida en las cámaras, o en paraestatales, o en embajadas, pero no salir del presupuesto.

Dos secretarios de Estado dejan sus encomiendas para 'saltar' a candidaturas al Senado y a la Cámara de Diputados. Osorio Chong, de Gobernación, y Luis Miranda, de Sedesol. Los tiempos se agotan, los partidos deben iniciar el proceso de registro y, por ende, los funcionarios deben abandonar sus cargos.

He criticado aquí en el pasado el cinismo del 'prócer' del independentismo, Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, por abandonar su cargo como gobernador de Nuevo León para 'saltar a la grande', sin haber logrado mayor mérito o avance significativo en su estado.

Bajo la misma lógica, resulta incomprensible que el PRI postule a un exsecretario como senador, cuando deja un auténtico desastre en materia de seguridad pública en el país. Osorio y el presidente Peña se equivocaron gravemente en el diagnóstico del problema, lo minimizaron y le apostaron a unas reformas potentes como motor de desarrollo y bonanza económica que, en curso y en generación de inversión y empleo, disminuirían como consecuencia la inseguridad. Resultado: no funcionó. No fue suficiente y el caos creció y se multiplicó.

La superpoderosa Segob de Osorio pasará a la historia como la que fue incapaz de disminuir los índices nacionales de criminalidad y de inseguridad pública.

¿Tiene los méritos y las credenciales para llegar al Senado? –es pregunta.

¿O los tiene Luis Miranda?

Tal vez el caso de José Calzada, de Agricultura, sea diferente, en caso de que busque un puesto de elección popular, no sólo por sus muy buenos números como gobernador en Querétaro, sino, sobre todo, por su destacado trabajo impulsando el sector agrícola y de alimentos en México.

Pero el tema de fondo es el abandono de las responsabilidades. Los hechos demuestran que los funcionarios están en esas posiciones como escalones y peldaños de su carrera, como encargos para ejercer un presupuesto y vivir dentro de él. No como esa “misión patriótica y superior” que el presidente generosamente le dedicó a Osorio Chong como premio de consolación.

¿No debieran concluir la administración completa al frente de una secretaría, de una dependencia federal, de un gobierno estatal?

El presidente de la República no puede renunciar porque ya no hay cargo al que pueda aspirar el titular de la investidura, pero parece que todos los demás sí. Siempre hay algo más, por lo menos el fuero constitucional, por aquello de futuras e impredecibles investigaciones y hallazgos sorpresivos de contratos, presupuestos desviados y cuentas no debidamente aclaradas.

Si en verdad, como pregonan con insistente repetición, su compromiso es con la ciudadanía, pues cumplan hasta el último día de dicho compromiso. La renuncia adelantada para moverse a otra posición que extienda su carrera y su vigencia dentro del aparato, es sólo un mecanismo que transparenta la auténtica función del sistema completo: está al servicio de las carreras y aspiraciones personales de los señores políticos.

Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa demostraron que aún en gobiernos de oposición, ser legislador de peso, poderoso y articulador, tiene una profunda importancia. Otorgaron prestigio al órgano legislativo, que en los viejos tiempos priistas era el asilo y el campo de retiro –siempre dentro del presupuesto– para muchos políticos al final de su carrera. En la última década eso cambió y el Congreso se convirtió en auténtico contrapeso del poder presidencial, filtro y puerta para el impulso de reformas y transformaciones. Aunque para algunos sigue siendo una salida elegante y decorosa.

Además queda la otra lectura, ¿el gobierno del presidente Peña apoya y promueve el abandono del gabinete en aras del posicionamiento en el futuro? ¿El último que se va apaga la luz?

Hay docenas de diputados que renunciarán en las próximas semanas para buscar curules en el Senado; por lo menos otra docena de senadores que buscarán carreras en las gubernaturas de sus estados. De eso se trata: vivir dentro del presupuesto, avanzar en la carrera, obtener cargos de mayor relevancia… y presupuesto.

Twitter: @LKourchenko

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