Opinión

Los caminos llevan a Neza

El gobernador Rafael Moreno Valle le comentó a varios políticos cercanos que este domingo la Procuraduría General de Justicia de Puebla presentaría un peritaje final sobre la muerte de José Luis Tehuatlie Tamayo, de 13 años, que confirmaría que se debió al impacto de un cohetón que nunca disparó la policía, sino que fue lanzado por el grupo de manifestantes durante un bloqueo en la autopista de Atlixco el 9 de julio. Pero no se atrevió. A lo que más llegó la Procuraduría fue admitir la posibilidad de que se exhume al menor para realizar otra necropsia. La cancelación del anuncio, así como la contención de información sobre quiénes presumen estuvieron involucrados en las seis horas de enfrentamientos que llevaron a esa tragedia, refleja que el gobernador está débil y tocado como para abrirse nuevos flancos.

La Procuraduría poblana revisó videos tomados por los medios de comunicación y encontró varios patrones. El más importante fue el de un grupo de personas, la mayoría jóvenes, que se movía en forma coordinada y quienes acumularon las piedras usadas contra la policía. Ese grupo, según el procurador Víctor Carrancá, vestía camisetas naranjas y azul eléctrico y zapatos tenis, que contrarrestaba con la vestimenta del resto de los pobladores de San Bernardino, en el municipio de Chalchihuapan. La mayoría de estos jóvenes llevaba la cara encubierta, aunque tras la utilización de gases lacrimógenos, hubo momentos en que se la quitaron en el repliegue y descubrieron sus caras.

Los rostros de un número no determinado de ellos fue cotejado con diversos bancos de imágenes, y de acuerdo con personas que hablaron con Moreno Valle, las autoridades poblanas ubicaron a algunos participantes en Neza, el municipio mexiquense conurbado con la ciudad de México, y vinculados al equipo del senador Héctor Bautista, líder de Alternativa Democrática Nacional (ADN), que en función del número de consejeros, es la segunda fuerza dentro del PRD. Bautista tiene su base política en Neza, donde fue regidor y presidente municipal, y en la anterior legislatura mexiquense coordinador de la bancada perredista.

La sospecha sobre Bautista surgió desde un principio porque quien encabezó la protesta política en Chalchihuapan fue la diputada federal Roxana Luna Porquillo, miembro de ADN, y que en diferentes momentos ha servido a Bautista para generar conflictos –inclusive dentro del PRD–, para fortalecer sus posiciones. Luna Porquillo está enfrentada hace tiempo con Moreno Valle. En julio del año pasado, por ejemplo, la organización que abandera, el Movimiento Nacional de Los de Abajo, exigió que el gobernador atendiera sus demandas para abatir la marginación, porque de otra manera convertirían a Puebla en “otro San Mateo Atenco”, en referencia al movimiento social que se opuso violentamente a la construcción de un nuevo aeropuerto en la ciudad de México que deseaba el presidente Vicente Fox.

Es irónico que ellos sean quienes encabecen la protesta, y que pidieran el viernes pasado un juicio político en el Senado para destituirlo, toda vez que Moreno Valle forjó recientemente una alianza de largo aliento con el PRD con la incorporación de Luis Maldonado, su secretario de Gobierno, a niveles de dirección en el partido. Pero en la suma de ironías, el coordinador de Movimiento Ciudadano en el Congreso, Ricardo Monreal, exigió lo mismo en la tribuna de San Lázaro, pese a que Maldonado fue fundador y presidente de Movimiento Ciudadano.

Moreno Valle acumula enemigos cada día. Bautista y sus colaboradores son los más beligerantes y tienen viejos agravios contra el gobernador, pero no se sabe si su agenda es auténtica o sirven para otros fines. Bautista ha sido señalado varias veces en el pasado por jugar a favor de los intereses del PRI. En el Congreso mexiquense, el PRD lo defenestró como coordinador por inclinarse en votaciones que favorecían al gobierno, y lo acusaron de subordinación ante el gobernador Eruviel Ávila. En el problema actual de Moreno Valle, después de la embestida de la corriente de Bautista, los 54 senadores priistas y el líder nacional del partido, César Camacho, responsabilizaron al gobernador de la muerte del menor y de avalar prácticas delincuenciales en Puebla.

El gobernador está bastante aislado, y las pruebas sobre la presunta participación del grupo de Bautista están paralizadas ante la falta de consenso sobre su palabra. El ostracismo vino gratis. Moreno Valle fue incapaz de enviar un mensaje de condolencias a la familia del menor, pero criminalizó a los manifestantes. No se acercó a las víctimas ni buscó las soluciones políticas, y se comportó como siempre, sembrando de heridos el camino sin voltear a verlos. Está pagando las facturas que debe, que ayudan a entender el consenso en su contra, aun entre sus viejos aliados, que hoy lo son de sus enemigos. Su forma de ejercer el poder aterra a muchos, por lo que los caminos que llevan a Neza y dan sustento a su verdad jurídica, chocan con la realidad que construyó, que hace que la verdad política en Chalchihuapan, no sea la suya.