Opinión

Los birlados controles de Banamex

Pareciera que los empresarios y ejecutivos de Oceanografía, y ahora otra empresa pueden ganar el premio por birlar los controles de uno de los bancos más importantes del mundo: el Citi.

Claro, aquí lo conocemos como Banamex, y también es de los más importantes del país, pero el tema ya rebasó las fronteras nacionales y se convirtió en un asunto que –hasta por orgullo- las autoridades norteamericanas están empeñadas en saber bien a bien qué pasó.

Luego de que ayer nos enteramos que hubo otra empresa, Evya, también proveedora de Pemex, que en una escala menor, le hizo al banco lo mismo que la firma de Amado Yáñez, todo indica que hubo un modus operandi que encontró en el banco los mecanismos para agarrarlo de su puerquito, como se dice coloquialmente.

Aunque Banamex como institución sea víctima y haya perdido la bicoca (de acuerdo a lo que en febrero y ayer informaron) 4 mil 637 millones de pesos, existe la impresión pública de que alguien adentro estuvo metido en el cochupo.

Y, resulta lógico pensarlo si soltaron millones de dólares mediante documentos balines o por lo menos firmas balines.

Banamex aquí y Citi en Nueva York, están obligados a enterarse sin un pelo de duda de lo que realmente pasó en estos casos. Pero necesitan ir más allá y tomar medidas que le aseguren a las autoridades, a los clientes y al público en general que van a evitar que algo así se repita.

De lo contrario, ¿se imagina cuántos malosos tendrían incentivos para defraudar otra vez al banco? Pero al mismo tiempo, tampoco deben poner tantos controles que hagan imposible otorgar créditos.

Lograr las dos cosas no va a ser nada sencillo, pero los de Citi saben que no tienen de otra, sino lograr que así sea.

Y, del otro lado, aunque Pemex se ha escurrido elegantemente al no haber –en apariencia- daño patrimonial para la petrolera, derivado de estos casos específicos, no podrá quitarse la imagen de que hay una corrupción rampante por la existencia de casos como el de Oceanografía y Yáñez.

No importa que el caso de HP que conocimos hace algunas semanas haya sido de la administración anterior o más allá, se va configurando una imagen que va a tardar mucho en quitarse Pemex, aún si hoy fuera todo impoluto.

Y casi tan oscuro como el caso de Oceanografía, es el asunto de la Línea 12 del Metro.

Hay una guerra de declaraciones; regateo por costos y fianzas; complejidades técnicas; falta de coordinación y quién sabe cuántas cosas más.

Y, cada semana que pasa pareciera que las cosas están más confusas. Que si los trenes eran más pesados que lo adecuado; que si no se dio mantenimiento; que si el Consorcio se quería “manchar” con lo que quería cobrar. Toda una ensalada de versiones.

Pero, lo peor es que tanto la Asamblea como los legisladores federales ya crearon sus comisiones para estudiar el caso.

Pues con eso prácticamente se está asegurando que nunca nos enteremos de qué pasó, ni en un caso ni en otro.

Eso sí, show político en las Comisiones respectivas lo tendremos por un buen rato.

Twitter: @E_Q_