Opinión

Los bemoles de las consultas

El domingo 7 de junio tendremos unas elecciones inéditas. Elegiremos simultáneamente diputados federales, 17 congresos locales y 6 gubernaturas, además de un buen número de autoridades municipales y delegacionales.

Pero, además, por primera vez en la historia quizá se realice el ejercicio de consulta popular, que ha sido convocada por cuatro partidos diferentes.

El lunes 15 venció el plazo para que los interesados presentaran al Congreso sus propuestas y las firmas que las respaldan.

Aunque bien vistas las cosas, probablemente pudieran ser menos.

La razón es que la consulta para modificar la Constitución en materia energética, propuesta por separado por el PRD y Morena, todavía está en veremos. Sucede que podría haber una contradicción entre los procedimientos que marca la propia Constitución para ser modificada y el procedimiento de la consulta.

Quizás usted recuerde que una reforma constitucional requiere la aprobación de las dos cámaras del Congreso por una mayoría calificada, es decir, de más de 66 por ciento, además de la aprobación de la mitad más uno de los congresos estatales.

Y no está claro que este procedimiento pueda ser sustituido por una consulta.

Pero es también el caso de la reducción de diputados plurinominales y senadores de partido, que está proponiendo el PRI.

El artículo 52 de la Constitución establece que el número de los ‘pluris’ es de 200. Así que bajarlo a 100 implicaría también una reforma constitucional, por lo que toparía con el mismo problema de la consulta en materia energética.

Vale lo mismo para los 32 senadores elegidos por el principio de la representación proporcional; su número está fijado en el artículo 56 constitucional, y por tanto, su reducción implicaría una reforma en nuestra ley máxima, como la propia pregunta del PRI lo fija.

Lo que son las cosas: bien podría ser que como “regalo de cumpleaños”, el PAN se quedara como el único partido con una consulta que podría pasar la prueba de la Constitucionalidad en la Corte. El texto de la pregunta panista reza: “¿Estás de acuerdo en que la Ley Federal del Trabajo establezca que la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos fije un nuevo salario mínimo que cubra todas las necesidades de una familia para garantizar al menos la línea del bienestar fijada por el Coneval?”.

Como ve, a diferencia de las otras consultas, los panistas se cuidaron de que no haya la pretensión de una modificación constitucional.

Ahora bien, la Corte también podría decir que adelante con la consultas, pero señalando que las que implican modificación constitucional, no podrían tener efectos.

La otra dificultad de las consultas es que, para ser vinculantes, aun si aprueban la constitucionalidad, requieren una participación de al menos 40 por ciento de la lista nominal, que hoy equivale a 32.24 millones de votantes.

Las elecciones intermedias no se han caracterizado por tasas altas de participación. La de 2009 tuvo 42 por ciento de votos válidos.

El tema de la consultas da para más. Continuaremos próximamente.

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