Opinión

Los ataques a Meade

 
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Los ataques a Meade.

José Antonio Meade se va a convertir pronto en blanco de ataques. Las razones son dos.

Por un lado, como segundo secretario de Hacienda de esta administración, deberá defender el Paquete Económico del año preelectoral, que ha recibido críticas de algunos por recortar demasiado poco y de otros por recortar demasiado.

Por otro lado, su paso a Hacienda lo fortalece como uno de los prospectos a ser candidato del PRI a la presidencia.

Esto va a dar lugar a ‘fuego amigo’ y también a ‘fuego enemigo’.

Uno de los primeros ataques que se pueden detectar se publicó este fin de semana en la revista Proceso, que atribuye a Meade la propiedad de una casa de Woodlands, casa que no existe.

Una de las fortalezas que tiene Meade como funcionario público y posible candidato es una trayectoria irreprochable.

Quienes conocemos al hoy secretario de Hacienda desde hace más de tres lustros y hemos podido observar su estilo de vida, signos exteriores de riqueza, propiedades, sabemos que el hecho de que no tenga la menor fisura en materia de integridad personal, y comportamiento público y privado, es un problema serio para sus adversarios.

Por otro lado, se podría estar de acuerdo o no con que su perfil es el adecuado para ser el abanderado del PRI en las elecciones de 2018, pero de su solvencia profesional hay pruebas en abundancia.

Se podría estar en desacuerdo con políticas que él ha instrumentado a lo largo de muchos años en las responsabilidades que le han tocado, pero no se puede detectar ningún provecho personal en ellas.

Vale lo mismo para Dionisio Meade, también aludido en el artículo de Proceso. Al hoy director general de Relaciones Institucionales de Banco de México y también presidente de la Fundación UNAM sólo puede acusársele de que tiene muchos años de trabajar y que le ha tocado estar en diversos cargos públicos de varios gobiernos, en las buenas y en las malas.

¿MUCHO O POCO?
Representantes del sector privado dicen que los recortes al gasto público del Presupuesto para 2017 son muy pocos, que deben ser mucho mayores. Pero al mismo tiempo, legisladores y funcionarios han dicho que son excesivos.

No es mal principio que haya críticas en los dos sentidos porque eso quiere decir que el recorte no es irrelevante sino visible, y que al mismo tiempo, tampoco se generará una tendencia recesiva en la economía como resultado de bajar el gasto público.

Por otro lado, quizás éste pueda ser el primer Presupuesto que no requiere de las frecuentes revisiones que se han hecho en los últimos años.

La estimación de crecimiento para el próximo año se ubica en 2.5 por ciento (el punto medio del rango de 2.0 a 3.0 por ciento que se proyectó), que coincide exactamente con el consenso de los expertos del sector privado, de acuerdo con la encuesta más reciente publicada por Banamex.

Un dato más de relevancia es que cuando se ven con lupa las metas de balance fiscal, especialmente el superávit primario de 0.4 por ciento del PIB, no se trata sólo de un buen deseo sino que se ve alcanzable por los supuestos de que parte.

Pero, ello lo veremos con detalle mañana.

Twitter: @E_Q_

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