Opinión

Los acentos de la inversión inmobiliaria

 
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vivienda

Al cierre del 2015 el mercado inmobiliario generó un valor estimado de 24 mil 900 millones de dólares, de los cuales más de la mitad fueron generados por proyectos distintos a la vivienda tradicional.

Sin duda son números positivos que revelan el peso específico del negocio respecto a las inversiones que hace unos días anunció la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI) que elevó como dijimos a 21 mil millones de dólares el ejercicio en el actual sexenio.

El valor de mercado permite entender el interés de autoridades por la creación de empleos y la recaudación proveniente del pago de derechos como el impuesto predial, pero también el de decenas de proveedores integrados a los 40 sectores impactados por la industria.

Un análisis del equipo de Gene Towle en Softec, indica que del valor de mercado áreas como el retail, las oficinas, hoteles y parques industriales vinieron a equilibrar la balanza que históricamente inclinada hacia la vivienda. De hecho del registro de actividad de la industria, la vivienda generó el año pasado un valor de 13 mil 129 millones de dólares.

Ese diagnóstico resulta revelador cuando se considera que a ese número se agregaron 9 mil 900 millones de dólares del valor de mercado de la autoproducción, no sólo de vivienda, sino también el generado por el comercio.

En el mercado formal o informal, la realidad es que de alguna manera se sigue intentando cubrir la demanda anual de metros cuadrados que compensen la demanda del crecimiento demográfico. Según Softec, cada año se requieren 106 millones de metros cuadrados y una inversión de 81 mil 470 millones de dólares.

Sólo por superficie construida la demanda aún no es cubierta: en 2015 se edificaron 35.5 millones de metros cuadrados del mercado formal y 25.8 millones de metros cuadrados del mercado de autoproducción.

Otra perspectiva es el crecimiento de 30 mil hectáreas que cada año crecen las ciudades del país para generar infraestructura e inmuebles que satisfagan la demanda de 42 millones de personas llevadas a condición de clase media entre 1992 y 2010.

La clase media está distribuida en distintas entidades del país, de ahí el nuevo reto de movilidad de municipios como las delegaciones Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Benito Juárez, Coyoacán, Iztapalapa y Gustavo A. Madero respecto a lo requerido por Monterrey y Guadalajara.

El salto abrupto de la demanda e inversión a la movilidad, radica en que el futuro ya está presente y justo la población ocupada, que demanda infraestructura, inmuebles y servicios, no está trabajando donde reside. El último número de Softec en la materia indica que de los 45.1 millones empleados, 18.2 por ciento no trabaja en su zona de residencia.

Para muestra basta un botón: en la delegación Cuauhtémoc residen 532 mil 553 habitantes, pero son empleados 508 mil 458 provenientes de otras zonas de la ciudad y Estado de México.

Quien ignore la realidad urbana, quedará al margen de utilidades en su inversión y omitirá su obligación de aportar más allá de pago de derechos a gobiernos locales y estatales. Hoy más que nunca el fondo es forma.

GAYA llega a 3 décadas

Hacia 1996 la construcción de edificios e inmuebles de gran dimensión atravesaba por procesos y momentos distintos. Eran otros tiempos: las obras fácilmente incurrían en atrasos que no eran medidos a detalle con el esmero que hoy se entiende la construcción para la salud financiera de los proyectos.

En toda esta evolución Alberto Laris y Fernando Gutiérrez se han subido a distintas olas de los ciclos inmobiliarios surfeando con tecnología, métodos y un team entrenado para circunstancias que rebasaron la construcción tradicional por la gran escala en los segmentos corporativo, cultural, data centers, usos mixtos, hotelería, comercial y residencial. Mañana jueves la transformada GAYA sinergia constructiva, que hemos conocido antaño como GA&A celebra su aniversario número 30.

Twitter:@claudiaolguinmx

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