Opinión

Los 43, nudo gordiano

1
  

   

Ayotzinapa. (Alejandro Mélendez)

1.- Primer error: haber subestimado la gravedad de los hechos de Iguala e intentar mantener al margen al gobierno federal.

2.- Segundo error: haber dejado la investigación en manos del procurador Murillo Karam, pese a que un año antes Rene Bejarano había denunciado al alcalde Abarca por asesinato, y por estar coludido con el crimen organizado, sin que hubiera habido reacción alguna de la PGR.

3.- Tercer error: haber optado, una vez que estalló el escándalo nacional e internacional, por cerrar el caso a la brevedad. De ahí la famosa “verdad histórica” que Murillo Karam sintetizó en unas cuantas palabras: “los estudiantes normalistas fueron privados de la libertad, privados de la vida, incinerados y arrojados al río San Juan, en ese orden”.

4.- Cuarto error: haber apostado, como en otros casos, a que con el paso del tiempo las aguas volverían a su cauce, es decir, las protestas y el escándalo se extinguirían paulatinamente.

5.- Quinto error: haber soslayado los puntos débiles de “la verdad histórica”: a) los peritajes de la PGR, en los que colaboraron investigadores de la UNAM y del Instituto Mexicano del Petróleo, establecen que hubo fuego e incineración de cadáveres en el basurero de Cocula, pero no encontraron restos con ADN de los estudiantes; b) la evidencia empírica (forense) acabó reducida a un resto, hallado en el río San Juan, cuyo ADN corresponde a uno de los 43 estudiantes desaparecidos (cabe recordar que el Equipo Argentino de Antropología Forense declaró que no estuvo presente en el momento que la PGR hizo el hallazgo de dicho fragmento); c) la “verdad histórica” termina por tener como sustento la confesión de los inculpados –en un país donde la tortura es práctica común.

6.- Frente a esta serie de errores e inconsistencias, las conclusiones del GIEI no son definitivas, pero constituyen un punto de partida para reabrir el caso.

7.- El informe del grupo de expertos muestra que hubo serias deficiencias en la investigación de la PGR: escenas del crimen que no fueron levantadas o preservadas –como el basurero de Cocula–; líneas de investigación que nunca se siguieron, como la existencia de un quinto autobús; y, lo más importante, un falso móvil: los estudiantes no fueron reprimidos para evitar que boicotearan el segundo informe de la presidenta del DIF, porque en el momento del operativo policíaco ya había concluido el acto.

8.- El basurero de Cocula se ha transformado en un punto ciego: José Luis Torero, el especialista peruano, afirma que “la evidencia recolectada no permite inferir mayores conclusiones acerca de los presuntos eventos ocurridos el 27 de septiembre o a su correlación con la hipótesis establecida a base de testimonios.” E incluso va más allá al afirmar que a futuro no hay salida porque ya ha pasado mucho tiempo y las cosas, en el basurero de Cocula, tendrían que haberse manejado de otra manera desde el inicio.

9.- El gobierno está cometiendo otra serie de errores al enfrentar de nueva cuenta el problema. Por una parte, ha admitido la pertinencia de reabrir la investigación, pero no asunta que las conclusiones del GIEI hacen trizas la versión oficial. Por la otra, Tomás Zerón, director de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, se aferra a “la verdad histórica”.

10.- Suponer que se puede cortar ese nudo gordiano con una nueva comisión internacional de expertos es una ingenuidad. Entre otras cosas, porque la verdad se oscurece y se desvanece con el paso del tiempo.

11.- Para salir de ese laberinto, si es que se puede salir, no hay otro procedimiento que nombrar un fiscal independiente que se haga cargo del caso. Las instituciones de procuración de justicia ya están muy desprestigiadas y el desaseo en la investigación de la PGR pone en evidencia vicios y carencias permanentes, más que errores o fallas circunstanciales.

12.- Obviamente, de la labor de un fiscal independiente no se pueden esperar milagros. Pero es el único medio para lograr credibilidad y transparencia. No es probable, sin embargo, que eso ocurra. La PGR ya nombró al nuevo director de la SEIDO como fiscal a cargo. Así que, más temprano que tarde, el gobierno se encontrará en el mismo callejón sin salida.

Twitter: @sanchezsusarrey

También te puede interesar:
Hoja de ruta al 18
Continuidad y pocos cambios
El mundo al revés