Opinión

Los 10 errores frecuentes del ejercicio emprendedor

 
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Facciones. Desesperación. Rostros. Preocupación. (Reuters)

El material que comprende esta colaboración deriva de una conversación larga y amena con un coach de emprendedores en Europa, Cristian Lloret Mild quien en México ha sido invitado a asesorar a emprendimientos de alto impacto de los que a borbotones surgen ahora en el país con un futuro incierto como el que acompaña los primeros pasos también de los emprendimientos tradicionales.

1.-Decidir involucrar a un banco en el arranque del proyecto emprendedor.

Ello es una garantía de que el emprendedor acabará trabajando para el Banco hasta que el emprendimiento deje de existir. Es menester, siempre, recurrir a los ahorros, a los amigos, familiares o tontos para impulsar el principio de la empresa.

2.-Invertir en un producto o servicio que posiblemente nadie quiera o necesite.

El enamoramiento inicial del emprendedor hacia lo que hace o el servicio que ofrece impide en ocasiones darse cuenta que quizá lo que cree el empresario respecto a su oferta en el mercado no se ajusta a lo que el mercado cree necesitar o necesita. Siempre es más recomendable “probar” el punto de vista de los consumidores antes de “echar la casa por la ventana” con grandes inversiones o al menos con todo el dinero que se tenga, mucho o poco, para comprobar en el inicio del emprendimiento que el mercado acabó “no entendiendo” la ventaja de la oferta.

3.-El emprendedor busca inversores cuando lo que necesita para atraerlos es tener CLIENTES.

Es necesario que el emprendedor se enfoque a conseguir CLIENTES. Si lo consigue los inversores llegarán como moscas.

4.-Escoger malos socios.

No se trata de amistades, lealtades, razones de sangre o simpatías. Se trata de un negocio y los socios deben de aportar para conseguir el éxito del proyecto empresarial. Si lo que quieres es tener momentos divertidos, pues organiza fiestas porque lo que requiere una empresa es GANANCIAS y las ganancias no necesariamente se consiguen con personas que se divierten mucho y sienten mutua simpatía.

5.-Conformar una división accionaria “democrática” o perfectamente equitativa.

Las acciones deben de definirse en cuanto a su distribución societaria dependiendo de lo que cada uno de los socios aporta a l sociedad, en función de la cantidad de valor que agrega al proyecto emprendedor y del tiempo que estará invirtiendo en él por lo que una división perfecta de 25% por cuatro (en un ejemplo de 4 socios) es un grave error que presentará su factura pronto.

6.-Dejar fuera al abogado en un principio.

El momento ideal para “meter” a trabajar a un abogado en la empresa no es cuando llega la primera demanda laboral o cuando se presenta el primer conflicto entre socios o con el cliente o proveedores. El momento perfecto para que el abogado inicie sus tareas, aunque sea para atender retos específicos, es DESDE EL PRINCIPIO, desde la definición de las características de constitución de la empresa, división accionaria, definición de casos de escisión, conformación de contratos laborales o de proveeduría.

7.-Querer patentar todo.

El emprendimiento que no proviene de grandes corporativos o capitales excesivos no tienen por qué patentar todo o proteger la propiedad intelectual al 100 por ciento porque derrochará mucho dinero en un momento de la empresa en el que el capital es un paracaídas indispensable para soportar los primeros meses de funcionamiento. Hay que pensar detenidamente qué innovación, proceso o producto requiere, desde el inicio, de la propiedad intelectual. Los procesos de patentamiento son largos y costosos.

¿Sabían ustedes que el 95 por ciento de las patentes en el mundo no tienen expresión comercial?

8-Pensar que una idea VALE MUCHO cuando en realidad NO VALE NADA.

La idea es una idea. Mientras no se concrete NO VALE NADA. Vale menos que nada si se decide no compartirla con el pánico de que “nos las van a robar”. Hay que compartir lo que se piensa, escuchar puntos de vista de amigos, posibles proveedores y sobre todo de clientes potenciales. Pero la idea no vale si no se concreta nada.

9.-Pensar que un inversionista de riesgo no se equivoca.

Confiar demasiado en un inversionista de riesgo es una equivocación grave que pasa por alto que de 10 proyectos en los que un fondo de inversión invierte en 8 pierde, en uno queda “tablas” y solo en uno gana dinero. Los inversionistas se equivocan más de lo que uno cree.

Y 10.- No conocer esta frase:

“ El ÉXITO NO SURGE DE IDEAS EXTRAORDINARIAS SINO DE IDEAS NORMALES QUE SON EJECUTADAS POR PERSONAS BRILLANTES.

Twitter:@ETORREBLANCAJ

Correo:direccion@universopyme.com.mx

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