Opinión

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Donald Trump

Es muy difícil predecir, sobre todo el futuro, dice una frase muy usada. Ahora es un poco más complicado todavía porque hay un elemento de gran importancia del que no tenemos mucha idea.

Normalmente para planear las actividades del siguiente año uno hace predicciones acerca del rango en el que estarán las variables económicas más importantes (PIB, inflación, tasa de interés, tipo de cambio, etcétera), a las que se suman las que afectan directamente nuestras actividades, que varían para cada quien. Para ello no tenemos más que datos del pasado, a los que intentamos darles sentido construyendo modelos de la realidad. Algunos mejores que otros, pero todos siempre imperfectos. Sin embargo, con el tiempo hemos aprendido bastante y las estimaciones pueden resultar cercanas a la realidad. Para ello, en nuestros modelos consideramos las decisiones que van a tomar personas o instituciones con gran influencia, y suponemos que esas decisiones son, en esencia, lógicas.

Ahora no podemos hacerlo. Resulta que no tenemos idea de qué hará durante el próximo año una de las instituciones de mayor importancia en la economía mundial: el gobierno de Estados Unidos. El 20 de enero toma posesión Donald J. Trump como presidente de Estados Unidos (vaya acostumbrándose a oír eso), que gobernará con control republicano en ambas cámaras del Congreso de ese país. Poco después, nombrará jueces en la Suprema Corte. Los tres poderes tendrán una cercanía que no es frecuente en ese país. Me parece que desde 1928 no ocurría algo similar, y usted recuerda que a partir de ese año las cosas no fueron muy buenas en el mundo entero.

Puede uno imaginar que el Ejecutivo, es decir Trump, tendrá la voz cantante en las decisiones, sino es que la voz única. Ahora habría que adivinar qué va a hacer, porque en su campaña fue cambiando de opinión con frecuencia inaudita. El 'concepto' más reiterado fue el del muro con México, porque se lo aplaudían mucho, pero ni siquiera eso podemos estar seguros de que signifique algo. En uno de los debates, usted debe recordar, insistió en que Hillary había estado de acuerdo con el muro en su paso por el Senado, y es que ya existe algo parecido a un muro en buena parte de la frontera. No sé si realmente quieran ampliarlo o no. Lo mismo ocurre con sus diatribas en contra del TLCAN, que no sabemos si realmente quiere modificar, y en su caso en qué. Tal y como está, ha sido de gran utilidad para los tres países, y sobre todo para Estados Unidos y México.

El asunto se complica más cuando recuerda uno que Trump insistió mucho en cambiar las reglas de la OTAN y de su relación con Japón, argumentando que no quiere seguir gastando dinero en defender a otros países. Un repliegue de Estados Unidos, reduciendo su presencia en Europa y en el Pacífico, no es compatible con una discusión del TLCAN. No puede hacer ambas cosas al mismo tiempo, y no sé cuál le interesa más, o cuál cree que pueda ser más útil en su primer año de gobierno.

Finalmente, habló mucho de reducir impuestos a los más ricos, para con ello impulsar la economía. Es poco probable que esto tenga el resultado que espera, aunque le puede servir para resolver algunos de sus problemas personales (y los de sus amigos). Cada línea de acción lleva a situaciones muy diferentes, y no tenemos información para estimar cuál es más probable que ocurra. Así que mañana le presentaré una primera idea de lo que espero que pase con la economía mexicana, pero considerando el gran nivel de incertidumbre que hoy le he descrito.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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