Opinión

Lo que Oceanografía dice de México

Si se hubiera buscado una historia que ejemplificara claramente lo que debe cambiar en México, no se hubiera encontrado una tan apropiada como la de la empresa Oceanografía.

Todo indica que el fraude a Banamex no fue un caso único, sino un modus operandi, que le había resultado exitoso por muchos años.

El escándalo reciente de la empresa comenzó con la determinación de Secretaría de la Función Pública el pasado 11 de febrero de inhabilitarla por el plazo de 1 año 9 meses y 12 días.

Para una empresa que vive casi exclusivamente de sus contratos con Pemex era el tiro de gracia y a partir de allí se vino el escándalo en cascada.

¿Qué es lo que refleja el caso de esta empresa?

1- El tráfico de influencias. Es inimaginable que esta compañía se haya convertido en la proveedora de transporte marítimo número 1 para Pemex en un lapso de una década, sin recibir y pagar favores tanto en la paraestatal como en el sistema político. Las relaciones sospechosas con los más diversos funcionarios de los gobiernos anteriores apenas van apareciendo. Obviamente, Pemex no puede entrar a un proceso de reforma como el que se pretende sin desterrar las prácticas que representa este caso. De allí su relevancia.

2- La corrupción. Oceanografía no sólo recibió favores al asignársele contratos, sino que incurrió en corrupción. No puede haber obtenido documentos falsos de Pemex que sirvieran de garantía a créditos bancarios sin moches pagados a funcionarios de la paraestatal.

3- La omisión e ineficacia de la fiscalización. En diversos reportes de la Auditoría Superior de la Federación, de 2005 a 2012 inclusive, se señalaron incumplimientos e irregularidades de la empresa en sus contratos con Pemex y fue hasta febrero de este año, con la administración de un partido diferente al PAN, que finalmente se inhabilitó.

4- Las incorrectas prácticas bancarias. Para pequeños y medianos empresarios que tienen que cumplir con toneladas de requisitos cuando tratan de obtener un crédito en la banca comercial, por algunos cientos de miles de pesos, resulta increíble imaginar que se pueda engañar a un banco como Banamex en una operación por varios cientos de millones de dólares. Evidentemente debe haber existido complicidad de ejecutivos del propio banco e ineficacia de los mecanismos de supervisión para detectar un fraude del tamaño del que ha salido.

5- La extrema dependencia de Pemex a la proveeduría privada. Quienes suponen que hoy Pemex como empresa estatal y monopólica tiene el control de la cadena industrial de hidrocarburos recibieron un mentís con este caso. La intervención de Oceanografía por parte de las autoridades fue precisamente porque estaba por derrumbarse un proveedor vital para la logística de la paraestatal. La renta petrolera que tanto gustan de defender los que se oponen a la apertura del sector se repartió generosamente por años entre empresas como Oceanografía.

Si el desenlace de todo es que los responsables paguen, será éste otro de los hitos de la actual administración.

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