Opinión

Lo que nos salvará de la volatilidad

México tiene todos los ingredientes para ser poco afectado por la volatilidad que pudiera presentarse en los mercados financieros en este año debido al llamado “tapering”, es decir, la reducción del ritmo de compra de bonos e hipotecas por parte de la Reserva Federal.

Hace un par de días le comentaba que algunos indicadores nos decían que México no era tan diferente de otros países emergentes, como a veces se pretendía.

Algunos amigos de la banca y del gobierno me dieron algunos argumentos del porqué en realidad –salvo un cataclismo mayor- sí podríamos diferenciarnos cada vez más del comportamiento de la mayoría de los países emergentes, sobre todo en un contexto de volatilidad.

Le enlisto brevemente los argumentos y sus ponderaciones.

1- Si continúa el proceso de reducción de las compras de bonos por parte de la Reserva Federal, eso va a significar que la economía norteamericana está creciendo; y si está creciendo, tendrá un efecto de arrastre sobre la de México, mucho más que sobre cualquier otra nación emergente. Así, aunque se presentara volatilidad, lo más probable es que los mercados discriminaran positivamente a nuestro país.

2- Si el proceso de reducción de la compra de bonos no sigue el curso previsto, entonces es probable que el crecimiento de EU fuera menor a lo previsto, pero en ese caso, sería de esperarse que la reducción de compras fuera menor a la prevista, que es de 10 mil millones de dólares cada seis semanas aproximadamente (cada reunión del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal), y por lo tanto, habría una menor amenaza de volatilidad.

3- La composición de las exportaciones de México lo convierte en un país poco vulnerable a la reducción del crecimiento de China. Del 100 por ciento de nuestras exportaciones, el 82 por ciento son de manufacturas, a diferencia de lo que pasa –por ejemplo- con la mayor parte de las naciones de Sudamérica. No hay consenso respecto a cuánto puede bajar la tasa del PIB chino, pero sin duda hay un acuerdo que señala que cualquiera que sea la baja va a significar una reducción de la demanda de minerales y productos agropecuarios por parte de China, lo que va a afectar el precio de estos productos y a golpear las finanzas de sus exportadores.

4- Algunos de los más importantes países emergentes se encuentran en una posición de cuenta corriente y fiscal más débil que México. Además, algunos están metidos en crisis políticas. México está mejor acondicionado que Turquía, India, Indonesia, Malasia, Sudáfrica y Brasil.

5- Pese al brote inflacionario de las primeras semanas del año, los resultados de la segunda quincena de enero, así como la ausencia de contagio de expectativas hacen pensar que aun en el mes de febrero podríamos empezar a observar una reducción en el ritmo de crecimiento de los precios.

Le he comentado que si se desatara nuevamente una tormenta en el mundo financiero no habría donde guarecerse y que, sin importar lo bien que estemos en términos macroeconómicos, acabaría pegándonos.

Sin embargo, si lo que tenemos en el curso de los próximos meses son vaivenes como los que se han presentado en las primeras semanas del año, entonces sí podrá haber una diferencia marcada respecto a los efectos que puede haber sobre nuestra economía.

Todo esto no significa que nos vaya a ir muy bien en el primer semestre del año. Enero ya se hizo presente con indicadores malos tanto para exportaciones de manufacturas como para mercado interno de bienes.

Sin embargo, hay buenas noticias, como el hecho de que el ritmo de ejercicio del gasto público este año sí comenzó con más fuerza, por lo que habrá un efecto contracíclico que impida que los números de los primeros meses sean de plano malos.

Sin embargo, es probable que tengamos que esperar hasta el segundo semestre para ver crecimientos de 3 por ciento o poco más.

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