Opinión

Lo que nos falla en el crédito

Los banqueros que desde ayer se reúnen en su Convención Anual en Acapulco, no han logrado resolver un acertijo que existe desde hace muchos años: cómo conseguir que el crédito regrese a los niveles que tenía antes de la crisis y al mismo tiempo se preserve la solidez y la solvencia de la banca.

Una y otra vez he escuchado a los directivos de la banca plantear que la razón por la que no prestan a estas empresas es porque no hay demanda de crédito, bueno, precisan luego, demanda de usuarios que cumplan con los requisitos que se necesitan para obtener financiamiento.

Y, por otro lado, se escucha a los representantes de este segmento reclamar porque los bancos ponen demasiados requisitos para el otorgamiento del crédito.

La realidad es que, de acuerdo con la más reciente encuesta sobre financiamiento de las empresas del Banxico, sólo el 29 por ciento de las firmas de menos de 100 trabajadores tiene crédito bancario. Es decir, 7 de cada 10 empresas no recibieron financiamiento de la banca. Eso explica que mientras que hace 30 años, el crédito otorgado por la banca al sector privado era del 30 por ciento del PIB, ahora apenas represente el 15 por ciento.

Sí, ya sé que el crédito ha venido creciendo y que aún con las críticas condiciones que vive la economía mexicana, lo hace aún a una tasa de 4.8 por ciento en términos reales.

Es cierto, el nivel que tiene hoy el crédito con relación a la economía corresponde al nivel más elevado desde 1995, pero está lejos de corresponder a las necesidades de la economía.

Hay que partir de la base de que pese a todos los esfuerzos y presiones que existen, muchas empresas pequeñas y medianas no se van a formalizar.

Esto quiere decir que necesitamos encontrar una ecuación adecuada, en la que podamos sostener el crecimiento del crédito sobre bases sólidas, es decir, sin un otorgamiento irreflexivo, pero al mismo tiempo generar esquemas creativos para que este segmento que hoy está fuera de la jugada con la banca, pueda convertirse en un cliente de ésta.

Hay un hecho, adicionalmente, que no puede perderse de vista cuando se hace la radiografía del crédito en la actualidad.

Durante el mes de febrero (último dato disponible) el crédito para bienes de consumo duradero se estancó, respecto a enero y cayó 1.8 por ciento en términos reales respecto al mismo mes del año previo.

En el caso del crédito otorgado a través de tarjetas, hay una baja nominal de 2 mil 100 millones de pesos respecto a enero. Esto quiere decir que hubo más pagos netos que uso del crédito en tarjetas en el segundo mes del año.

Aunque este comportamiento no tiene que ver con la tendencia secular del crédito de la que hablamos antes, sí tiene que ver con la fuerte baja de la actividad económica que se registró en los primeros meses del año.

Los datos que se dieron a conocer al comenzar esta semana confirman la percepción de que el comportamiento de la economía en el primer trimestre va a ser realmente malo en cuanto se tengan las cifras completas.

No podemos perderlo de vista.

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