Opinión

Lo que esperamos para 2016 en los precios de las gasolinas en México y sus posibles implicaciones inflacionarias

 Luis Adrián Muñíz
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Gasolina. (El Financiero)

Se propone adelantar el proceso de liberalización del precio de las gasolinas. Uno de los elementos que fueron incorporados en el paquete económico para el próximo año en México fue la propuesta de adelantar la liberalización del precio de las gasolinas a 2016. En este sentido, la SHCP propuso al Congreso implementar un proceso de transición por medio de “bandas de flotación” que evitarán movimientos abruptos en los precios de las gasolinas durante el próximo año. El nivel y trayectoria de dichas bandas se dará a conocer el 1 de enero de 2016.

Estructura actual de los precios de las gasolinas en México. De manera muy simplificada, el precio que actualmente se paga por la gasolina consta de tres componentes: el precio de ingreso a Pemex, del cual parte todo el cálculo y se mueve con base en los precios internacionales; el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS); y “otros costos”, como impuestos para entidades federativas, mermas, fletes y el margen comercial. Hasta ahora, el precio que enfrentan los consumidores es determinado externamente por la SHCP, y la variable que se ajusta a los cambios en los precios internacionales es el IEPS.

Es decir, en la medida en la que los precios internacionales caen, el IEPS se incrementa y viceversa, de tal manera que el precio final queda invariante. El monto de los “otros costos” ha mostrado una ligera tendencia al alza en los últimos años.

Consecuencias de la nueva metodología y propuesta del nuevo IEPS. La propuesta de liberalizar el precio de las gasolinas implica un cambio sencillo, pero fundamental en la manera en la que se estructura actualmente el precio de las gasolinas en México, ya que a partir de 2016 será el IEPS el término que la SHCP fijará de manera externa, y el precio final al consumidor el que se ajustará con base en los precios internacionales del combustible. Teniendo en mente este último punto, en nuestra opinión no existe ninguna razón para asegurar, a priori, que de manera consistente el precio final de las gasolinas se ubicará por debajo de su nivel actual, y menos aún si consideramos que el IEPS que se pagará a partir de 2016, tanto para la gasolina Magna como la Premium, será superior al que hasta ahora se ha pagado. Un dato que también vale la pena destacar, es que con esta medida el gobierno federal asegura que la recaudación por IEPS siempre será positiva, evitando así otorgar nuevamente un subsidio.

Precio proyectado para 2016. Para la proyección de los precios de las gasolinas en 2016 utilizamos como insumo los pronósticos públicos de la agencia de energía de los Estados Unidos (EIA por sus siglas en inglés), y suponemos que los “otros costos” que componen el precio final local de las gasolinas se mantienen estables respecto a lo observado en los últimos meses. Con esto en mente, nuestras estimaciones sugieren que el comportamiento futuro de los precios de las gasolinas en México asemejará la figura de una montaña o “u” invertida (acorde a las estacionalidad del precio internacional de las gasolinas), partiendo de un nivel cercano al observado actualmente (en el caso de la gasolina Magna el nivel podría ser ligeramente inferior al precio actual, pero en la Premium el precio estimado podría ser mayor), con un punto máximo hacia el mes de julio y cerrando 2016 con un precio superior al actual. Al margen del pronóstico puntual mes a mes, y en ausencia de las bandas de flotación que determinará la autoridad, creemos que el precio al público de las gasolinas podría experimentar un incremento anual de al menos 8 por ciento en 2016 (diciembre 2016 Vs diciembre 2015).

Impacto a la inflación en ausencia de bandas de flotación. Si nuestros cálculos resultan ser ciertos, la liberalización de los precios de las gasolinas impulsaría al alza la inflación durante prácticamente toda la mitad del año (excepto enero), y disminuiría dicha presión durante el segundo semestre de 2016, dejando el precio al cierre de dicho año en un nivel superior al vigente durante todo 2015. De manera muy general estimamos que la incidencia anual neta de esta nueva política de precios sobre la inflación será de aproximadamente 27 puntos base* en 2016. Es decir, a la inflación anual estimada para el próximo año se tendría que sumar alrededor de 0.27 por ciento.

Riesgos a nuestro pronóstico. La nueva política de precios para las gasolinas en México implica retos en términos de pronóstico a mediano plazo. Cambios abruptos y repentinos en las cotizaciones internacionales del precio del petróleo, o la paridad cambiaria podrían alterar de manera importante la trayectoria que prevemos para los nuevos precios en los combustibles. No obstante, las implicaciones cualitativas de la nueva política parecen ser relativamente claras, en cuanto a que el precio final ahora reflejará los movimientos del mercado internacional, y que el IEPS será un monto fijo y superior al que se ha observado (por ejemplo, en agosto el IEPS pagado por litro de magna fue de 1.42 pesos, y a partir de 2016 será de 4.16 pesos). Si los “otros costos” considerados actualmente en el precio final (en agosto por ejemplo estos “otros costos” fueron de 3.28 pesos por litro) se mantienen relativamente estables, el único ingrediente faltante para conocer el precio que finalmente se aplicarán será la determinación de las “bandas de flotación”, las cuales podrían llegar a acotar el impacto inflacionario que prevemos.

*El efecto neto se refiere a la diferencia entre la incidencia de la nueva política de precios y la que hubiera sido con la regla aplicada hasta 2015 (ajuste inflacionario de una sola vez en el mes de enero). El efecto total anual de la nueva política de precios sobre la inflación es cercano a 42 puntos base, y el de un incremento de una sola vez de 3 por ciento en enero hubiera sido de aproximadamente 16 puntos base.

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