Opinión

Lo que el SAT debe saber de Air Canada en México

 
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SAT León

La semana pasada le daba cuenta de mi asistencia a PDAC 2016 en Toronto, Canadá. Ese viaje de negocios, como muchos otros que realizo en mi quehacer empresarial, exigió la compra de un boleto de avión. El sector minero no está en bonanza, así que en enero pasado una diferencia de tarifas contra Aeroméxico me incentivó a comprar un boleto en clase turista en Air Canada.

Entre otros diversos requisitos y topes para la deducibilidad de un viaje de negocios, el Servicio de Administración Tributaria exige que los gastos de viaje se realicen con tarjeta corporativa y se obtenga la factura de cada proveedor involucrado.

Air Canada recibió mi pago con la tarjeta corporativa de Candiani Mining y me emitió el respectivo “Itinerario/recibo” por correo electrónico con una larga secuencia de especificaciones ligadas al viaje, políticas de cancelación, restricciones para cambios y demás. En su contenido, nada aludió condiciones de facturación.

Una vez ejecutado el viaje, la semana pasada mi asistente trabajó el necesario reporte de gastos de viaje con el conjunto de documentos requeridos y solicitó a la aerolínea por escrito la factura de la transacción. Menuda y desagradable sorpresa nos llevamos cuando fuimos informados en un correo electrónico firmado por quien ostenta el cargo de accounting clerk-income, Verónica Pantoja Martínez, que la aerolínea no nos facturaría el servicio en este mes de marzo con una escueta comunicación que se limitó a escribir: “El boleto ya no puede ser facturado ya que tenemos 30 días después de la fecha de compra para la emisión de la factura”. Así, nada más. Ante nuestra expresión de molestia, nos informaron que deberíamos quejarnos con un señor de nombre Raúl Vieyra Abdala, cuyo cargo no tuvieron la amabilidad de revelarnos.

Ante tal circunstancia, cabe la siguiente pregunta para la autoridad fiscal y la Procuraduría Federal del Consumidor: ¿Si un pago fue formal y oportunamente realizado a una aerolínea autorizada para la prestación del servicio público de transportación aérea y éste ya se devengó, qué recurso tiene una empresa formalmente establecida para exigir la facturación de tal servicio ante una inexplicable e inadecuada negativa del proveedor para emitirla?

Llámeme optimista, pero realmente pienso que cuando el director general para México, Centroamérica y Cuba de Air Canada, el señor Luis Noriega Benet conozca el hecho, no encontrará razón alguna para evitar instruir a su personal a que emita la factura del boleto 0142156932234. Estamos en el mismo año fiscal, el documento fiscal fue inmediatamente solicitado tan pronto concluyó el servicio como se hace con muchas otras aerolíneas y no hubo advertencia previa de su política interna.

Sin embargo, a pesar de ese optimismo, no pierdo la capacidad de asombro de la cantidad de personas que niegan una factura con ligereza, aun habiendo cobrado el IVA y documentado una transacción. Cada quien sus reglas y sus riesgos, pero quiero pensar que existe una ventanilla práctica en el SAT que procesa este tipo de situaciones cuando no hay duda alguna de la prestación legítima de un servicio retribuido cuyo proveedor se niega a facturar.

Y es que sólo hay una cosa peor que ser una empresa formal que requiera pagar por productos o servicios a quien no emite facturas por operar en la informalidad (en otra ocasión le contaré lo que las mineras enfrentan al explorar en la sierra) y ello es ser una empresa formal que requiere los servicios de otra empresa autodenominada formal, pero que se niega a emitir facturas por servicios pagados y devengados sin razón legal alguna.

El autor es empresario y conferencista internacional.

Twitter: @mcandianigalaz

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