Opinión

Lo que el dinero se llevó

Aquí unos titulares de prensa aparecidos en los últimos días. “Roban más de 2 mil juguetes a senadora Barrales” (El Universal 28/11/14). “Donará (a modo) 391 mdp la ALDF. Reparte recursos sin revelar beneficiarios, motivos ni reglas”. “Gastan asambleístas más de lo aprobado” (Reforma 29/11/14). “Brilla recaudación; sufre contribuyente. Obtiene fisco 9.4% más que el año pasado”. (Reforma (01/12/14)

El chiste se cuenta solo. El gobierno exprime aún más a los cautivos al tiempo de que las fuerzas políticas hacen lo que les da la gana con esos recursos, desde armar piñatas hasta sobregirarse. Y háganle como quieran.

¿Cómo llegamos hasta este punto de cinismo de los políticos y de pasividad por parte de los ciudadanos? Buscando una respuesta a esa pregunta me topé con un texto de abril de 1987 de Carlos Castillo Peraza, titulado “¿Conviene al PAN recibir dinero del Estado?”. Lo que el yucateco advertía entonces iba más allá de si los fondos del gobierno necesariamente pudren a organismos democráticos, [se trataba de] hacia dónde los llevaría la fuerza de ese dinero: a construir más sociedad o a fortalecer un Estado que era la suma indivisible de un gobierno autoritario y su partido, el PRI. Aquí una selección de las advertencias de quien falleciera en 2000.

“Me parece que el problema más grave de México, hoy por hoy, radica en la paulatina invasión de la sociedad por el Estado, y en la degeneración de éste en un fenómeno de pura fuerza desprovista de autoridad moral y de credibilidad. Como muy bien lo dijo Luis H. Álvarez (…) en México ha sucedido que en lugar de que las virtudes privadas hayan pasado a la vida pública, los vicios públicos han empezado a carcomer la vida privada.

“Para nadie es un secreto el hecho de que, paulatinamente, el Estado
–y aquí utilizo este término para designar el monstruo híbrido Estado-gobierno-partido oficial– ha ido absorbiendo a la sociedad. Poco a poco las sociedades intermedias que son los sindicatos, las agrupaciones profesionales, las diversas cámaras, las asociaciones de padres de familia, etcétera, han sido incorporadas al sistema, la sociedad se ha ido debilitando y se puede decir que, en la actualidad, el ciudadano está virtualmente solo frente al Estado. Basta ver la forma en que actúan muchos, demasiados organismos sociales, para darse cuenta de esta lamentable realidad que deja al Estado sin contrapeso y a los detentadores del poder sin límite para sus abusos impunes. (…) El resultado es que el Estado ya no tiene autoridad moral y que, frente a éste, la sociedad es enormemente débil.

“(la tarea de un partido político) es mucho más difícil y mucho más larga: se trata de reconstruir la sociedad, de constituir una autoridad moral frente al Estado, de crear un polo capaz de atraer a todas las personas y todas las agrupaciones que deseen ser sociedad y no Estado.

“La fuerza del partido radica en que el pueblo confía en él. Su fuerza está en su autoridad moral. Por el contrario, la debilidad del régimen está en su falta de ésta, en el hecho de que ya casi nadie le cree nada, en que ya ni siquiera puede decepcionar, puesto que ya no es capaz de suscitar esperanza alguna”*.

Castillo Peraza se manifestó en contra de que el PAN recibiera dinero público. Es obvio que lo que le ocurrió a Acción Nacional, y a la izquierda que terminaría siendo el PRD, es que terminaron sumándose al PRI como parte del “monstruo híbrido” que según este autor compone al Estado mexicano, y dejaron de ser instrumentos de la sociedad.

* El porvenir posible. Carlos Castillo Peraza, seleccionado por Alonso Lujambio y Germán Martínez. Fondo de Cultura Económica. 2006.

Twitter: @SalCamarena