Opinión

Lo inevitable (parte 1)

 
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IA

Este artículo es especialmente relevante para los jóvenes: los invito a pensar en las próximas tres décadas. En los últimos meses he estado hablando de este tema en distintas universidades alrededor de México. Muchos de ustedes desarrollarán sus carreras en ese lapso y vale la pena detenerse unos momentos a reflexionar sobre lo que puede ocurrir.

Hay tendencias que son inevitables y si las consideramos, estaremos mejor preparados para lo que viene. Muchos de ustedes tendrán un futuro brillante, pero eso depende en gran medida de las decisiones que tomen hoy. Me refiero a cuestiones importantes como ¿qué voy a estudiar? ¿dónde voy a trabajar?, ¿en qué ciudad me conviene vivir?, etc.

Ya en muchas ocasiones he hablado de la importancia de encontrar tu “elemento”, pero además de ello es una ventaja considerar cómo será el futuro. Para ello, recomiendo la lectura del libro, “Inevitable” de Kevin Kelly, que nos habla de doce fuerzas tecnológicas que darán forma al porvenir.

Cada uno de nosotros debemos decidir cómo vamos a aprovechar estas tendencias inevitables, de lo contrario, podríamos ser destruidos por ellas. El mundo ha cambiado notablemente en las últimas tres décadas y las fuerzas que impulsan este proceso se van a acelerar.

Aunque en la traducción literal de los términos al español se pierde parte del significado, las doce tendencias a las que se refiere el autor son: convertirse, conocer, fluir, apantallar, acceder, compartir, filtrar, re-mezclar, interactuar, seguir, cuestionar y empezar. Comentaré cinco de estas tendencias, las más importantes. En todo caso, recomiendo a mis lectores adquirir esta obra.

(1) Convertirse (“becoming”)

Todo requiere energía y orden para mantenerse, los físicos le llaman entropía. Hoy esto aplica más que nunca: todo lo que nos rodea se hace obsoleto rápidamente.

El sistema que controla nuestros celulares se actualiza continuamente. Las aplicaciones contenidas en estos dispositivos lo hacen diario. Pero si actualizas tu celular, probablemente tendrás que hacer lo mismo en tu computadora donde respaldas tu información y eso a su vez desencadena otra serie de actualizaciones.

Entonces, todo a nuestro alrededor se encuentra en “actualización”, constante y se convierte en algo distinto. Antes, para poner al día nuestras computadoras teníamos que ir a la tienda y comprar una cajita que contenía la actualización del software —en una antigua tecnología de almacenamiento conocida como disquetes. Hoy esto es automático, constante e inevitable.

Vivimos en un mundo en que el software empieza a gobernarlo todo y ese software cambia cotidianamente por lo que ningún producto está totalmente terminado, todo está en “versión beta”. Tendremos que acostumbrarnos a vivir, cada vez más, en un mundo inacabado. Para muchos, esto resulta incómodo, pero no cambiará.

(2) Conocer (“cognifying”)

No hay tendencia más relevante que la que se basa en la Inteligencia Artificial (IA). Sobre todo si ésta es cada vez más barata, poderosa y ubicua. No hay nada con mayores consecuencias que un aparato “tonto” que adquiere inteligencia y es capaz de responder de manera autónoma a su entorno.

Sin duda las consecuencias de esta tendencia serán mucho más profundas que la industrialización misma. Recientemente, tuve la oportunidad de platicar con Kevin Kelly y me comentó que “dentro de veinte años, voltearemos la vista atrás y diremos, ¿quién hubiera vivido en el año 2017 que fue cuando la Inteligencia Artificial empezó a despegar?”. Vivimos tiempos fascinantes.

La promesa de la IA llevaba más de seis décadas sin cumplirse, pero tres desarrollos recientes han logrado su consolidación: (1) computación en paralelo a través de “la nube”, (2) Big Data, es decir, grandes cantidades de datos contenidos en sistemas de información cada vez más eficientes y (3) mejores algoritmos que hacen mucho más eficientes los procesos.

Tomemos por ejemplo a DeepMind, un sistema que se aplicó a practicar los video-juegos de los años 80’s, como Pinball. A DeepMind no se le enseñó a jugar estos video-juegos sino a aprender a jugarlos por sí mismo. Otro ejemplo actual es Watson, que más que una supercomputadora, es un sistema complejo de máquinas conectadas alrededor del mundo que desarrollan Inteligencia Artificial.

Hoy Watson se aplica en distintos campos, uno de ellos es la medicina: se ha convertido en un experto en el diagnóstico del cáncer de pulmón y su conocimiento pronto se extenderá a muy distintas ramas de esta ciencia. Watson pronto será capaz de diagnosticar casi cualquier enfermedad mejor que el promedio de los médicos con experiencia.

Bajo este escenario, ¿qué porvenir le queda a los médicos y a muchas otras ocupaciones? Se estima que el 40% de las profesiones desaparecerán en las próximas tres décadas —los oficios enfrentan un riesgo mayor—. ¿Esto implica que nuestro futuro económico está en peligro? No necesariamente. Aunque el 40% de las profesiones actuales desaparecerán, surgirán muchas otras, de la misma forma que tras la Revolución Industrial surgieron miles de ocupaciones que previamente eran inconcebibles. ¿Cuáles serán las profesiones del futuro? No lo sabemos, los jóvenes deben estar muy atentos a las oportunidades que se presenten.

Al revisar una página de anuncios clasificados vemos que hoy tenemos profesiones que hace tan solo diez años no existían, como: Experto en Comercio Electrónico, Asesor en Marketing Digital, Experto en Big Data, Diseñador Digital, Diseñador de Entornos Virtuales y un largo etcétera.
En un futuro cercano, IA será como la electricidad a principios del Siglo XX una nueva fuerza omnipresente que lo cambia todo. Precisamente, como hace un siglo, muchos empresarios harán grandes fortunas tomando un producto X para transformarlo a través de IA, de la misma forma que la electricidad se aplicó a toda clase de herramientas manuales y cambió nuestra forma de trabajar y vivir.

*Presidente y Fundador de Grupo Salinas.

Twitter: @RicardoBSalinas

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