Opinión

Lo difícil que es dar buenas noticias

 
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[El dólar se vende en un máximo de $13.40 en el aeropuerto del DF / Bloomberg] 

Dar buenas noticias en materia económica parece ir en contra del sentido común. Si, de acuerdo con las percepciones y con el discurso políticamente correcto, hay que decir que la economía está parada y que las cosas están del cocol… ¿por qué el sector servicios tiene ingresos que crecieron en septiembre a una tasa real de 8.4 por ciento anual o el sector comercio lo hizo a un ritmo de 2.6 por ciento?

Pudiera ser que haya miles de empresarios coludidos en todo el país para declarar cifras incorrectas y conducir a que el Inegi pinte una realidad económica que es mejor que la que vivimos todos los días.

Pero la conspiración va más allá, porque resulta que también las empresas extranjeras deben ser parte de esa trama pues declararon a la Secretaría de Economía inversiones foráneas que –a cifras comparables– crecieron 41 por ciento en los primeros nueve meses del año y alcanzaron 21 mil 585 millones de dólares.

Ya en serio, dar noticias económicas positivas expone a la incredulidad y a las mentadas, como le he referido frecuentemente.

Pero no hay de otra, el país así está.

Tenemos una economía que se mueve, de manera desigual sin duda, pero se mueve y crece y genera mayores ingresos que se reflejan en más ventas de los miles de comercios que reportan al INEGI o de los muchos establecimientos del sector servicios que son los principales empleadores del país. Y también se mueve la economía con la llegada de inversiones foráneas, que en medio de la volatilidad internacional y del mal ánimo social, le siguen apostando a México.

Pero, en contraste, pareciera que hay muchos que bendicen las actitudes de AMLO, que pretende revivir la cultura del “no pago”, esa que con tanto trabajo se fue eliminando del panorama nacional luego de la crisis de 1995.

El caso de Tabasco y la electricidad muestra que AMLO sigue pensando que existe el derecho de hacerse justicia por propia mano.

Reinstalar las conexiones eléctricas que fueron suspendidas por falta de pago es saltarse decisiones judiciales o administrativas por considerarlas injustas, es mandar al diablo a las leyes o instituciones.

El problema es que cuando la opinión popular tiene la sensación de que las cosas están muy mal, se presume que en lugar de costo, habrá aplausos para este tipo de decisiones.

Es evidente que el país está creciendo menos de lo que queremos y necesitamos, pero lo está haciendo a un ritmo mayor al que lo hizo el año pasado. En particular, el mercado interno se está comportando así.

El crecimiento de 3.2 por ciento en promedio que el sector servicios, clave del mercado interno, tuvo durante los tres primeros trimestres del año es el más elevado para un periodo semejante desde el 2012, es decir, es el mejor resultado en este sexenio.

Si no se comunica adecuadamente este hecho, se alimenta la percepción de que la situación de la economía está muy mal y por lo tanto será más fácil encontrar a quienes estén dispuestos a poner sus diablitos, aunque ello implique violar la ley.

Twitter: @E_Q_

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