Opinión

Lo bueno, lo malo y lo excitante del Gran Premio de México

 
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La Dirección de Carrera determinó que la tercera posición quedara en manos de Daniel Ricciardo. (Reuters)


No sin un susto en la primera vuelta, Lewis Hamilton ganó el pódium y con ello sumó 51 triunfos en Fórmula 1 igualando a Alain Prost. Nico Rosberg quedó en segundo y Daniel Ricciardo obtuvo el tercer lugar tras dos polémicas decisiones de los comisarios de la carrera que penalizaron con segundos a quienes llegaron en 3ª y 4ª posición, Max Verstappen y Sebastián Vettel respectivamente. Polémica aparte, Mercedes dominó.

México concluyó ayer la antepenúltima carrera del circuito de la F1 de este año y la segunda de cinco que CIE y el Gobierno Federal comprometieron cuando dieron a conocer el proyecto en 2015. El lugar lucía llenísimo.

Este año asistí sólo el domingo a la llamada Zona Verde, ubicada frente a “pits”. Como le escribí el año pasado, soy uno de esos “newcomers” que han ingresado al mundo de F1 sólo porque el acontecimiento ahora ocurre en la Ciudad de México. No aprecié el ambiente festivo que viví el año pasado en el Foro Sol, pero la experiencia resultó nuevamente memorable por otras razones destacables.

Compartiré lo bueno, lo malo y lo excitante del evento desde la perspectiva de un asistente común y corriente:

Lo bueno

• Los momentos previos al arranque se caracterizan por la meticulosa preparación de las escuderías en sus respectivas posiciones de salida. Sin embargo, hay que decir que la música de mariachi en vivo en el balcón principal del edificio principal del autódromo, la marcha de los cadetes de la Armada de México con una gran bandera mexicana acompañada de las banderas de los países de los distintos pilotos y la entonación del himno nacional a cargo de unas hermosas niñas tarahumaras, le dieron al ceremonial de apertura un toque local muy elegante.

• El operativo policiaco a cargo del Gobierno del Distrito Federal fue abundante. Mención especial merece la buena disposición de los “n” elementos con los que inevitablemente uno interactuaba a lo largo de las rutas de acceso y en el interior del propio recinto.

Lo malo

• Todo el primer mundo que se aprecia en el interior del autódromo, contrasta de manera estrepitosa con el tercer mundo que se observa en la infraestructura de ciudad que rodea el recinto. Llámeme ingenuo, pero haciendo caso a las autoridades utilicé la línea 9 del Sistema de Transporte Colectivo Metro para llegar al sitio. Me basta con enunciar la raquítica condición de mantenimiento y limpieza estructural de estación Cd. Deportiva para marcar el punto. Pero hay que resaltar el raquítico estado de los vagones que abordé (problema estructural) o la incomprensible falta de previsión de sus administradores para agilizar la compra de boletos en la hora pico. En fin, un brusco recordatorio de los contrastes que caracterizan nuestra realidad citadina.

Lo excitante

• Observar la secuencia ordenada de actos de cada escudería en su posición de arranque, escuchar el encendido inicial de los autos en “pits”, primero, y más adelante ya en sus lugares asignados en pista.

Identificar pilotos y ver sus actividades antes de que el semáforo de cinco posiciones empiece a apagar las luces rojas; testificar las vueltas preliminares tras el coche guía y el alineamiento final previo al inicio formal de la carrera, en definitiva, no tiene paralelo. Es una suma de sonidos complejos y característicos, sumandos a una audiencia a la expectativa y de pie, que graban la memoria sensitiva de los presentes. El pico son esos segundos previos donde el espacio ruge hasta que el semáforo se pone en verde y la voz oficial de la carrera grita: “¡arrancan!”.

La carrera terminó a la vuelta 71. Mi ubicación, no me permitió ver este año la ceremonia de premiación, por lo que percibí el final un tanto abrupto. Bandera de cuadros, última vuelta y, en instantes, coches estacionados en batería en la primera sección de los pits. Así, con un final corto, pero inevitable, concluí mi segunda experiencia en F1. Este año, “good and great”.

El autor es empresario y conferencista internacional.

Twitter:@mcandianigalaz

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