Opinión

Litibú, en el abandono

 
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Litibú. (http://www.rivieranayarit.com.mx/litibu_nayarit)

Visité el sábado por curiosidad el polígono de sol y playa llamado Litibú, en la Riviera Nayarit. Cuando uno se aproxima a él —ya sea desde la nueva autopista que une la Cruz de Huanacaxtle con Punta de Mita; o desde la carretera que viene de Sayulita—, es posible apreciar la exuberancia de la naturaleza y las bondades de la geografía del lugar. Es un destino cuyas cualidades naturales podrían ser la envidia de cualquier país desarrollado.

Turísticamente Litibú lo tiene todo: conectividad aérea con el aeropuerto de Puerto Vallarta; infraestructura de primer orden con una vía de cuatro carriles desde Punta de Mita; abasto para una población flotante demandante; fuerza laboral bien capacitada proveniente de toda la República —en la región conversé con originarios de Aguascalientes y del Edomex, quienes ya no desean regresar a sus lugares de origen—; y un circuito de actividades que hacen de la región un atractivo cada día mayor (ayer, por ejemplo, concluyó el Torneo Nacional de Voleibol Libre, en Guayabitos).

Pero el complejo de Litibú parece estar entrando en una etapa de abandono riesgosa. Por alguna misteriosa razón el lugar fue cercado por una barda de un kilómetro de longitud. Unos guardias permiten la entrada abriendo una puerta gigante que da una primera sensación de exclusividad. Sin embargo, al visitar el Hotel Iberostar se pueden observar hordas de turistas inundando una piscina dentro de un complejo arquitectónico que rompió con todos los cánones de la estética permisibles. En ese espantoso hotel lo mismo hay unas esculturas de cactáceas malogradas que espacios inspirados en Tailandia. Al mirar las habitaciones con vista al mar se atestigua el mal gusto de la construcción: parece estacionamiento. Al parecer nadie supervisó lo que construyeron ahí los españoles.

Lo demás de Litibú es terrible: un campo de golf que nadie nombra; un cascarón de edificio a medio construir en un lugar llamado “La Tranquila”; y casas de descanso que no se edificaron… Una pena. Al parecer Héctor Gómez Barraza —el director de Fonatur que recién dejó el cargo para irse de lleno al PRI— prestó poca o nula atención a este destino; y quien llegue a este organismo tendrá que devolverle su viabilidad. Sería deseable que el presidente Peña nombre a alguien cuyo perfil no sea puramente político.

Urge que la Oficina de Visitantes y Convenciones de la Riviera Nayarit y el Fideicomiso de Turismo de Puerto Vallarta levanten una bandera amarilla ante la Secretaría de Turismo para que desde diferentes frentes se retome Litibú y su desarrollo ordenado y pleno. Lo peor que podría ocurrirle es que quede atrapado entre el gran lujo de Punta de Mita y los pueblitos pintorescos llenos de hippies y surfistas.

Twitter: @SOYCarlosMota

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