Opinión

Lindos prospectos

 
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Ashley Madison.

Un día Gil caminaba por el amplísimo estudio y pensó: inscribiré a Gamés en Ashley Madison, el portal de contactos clandestinos de amor y caricias de seda. Así vivió Gilga en la oscuridad del secreto hasta que unos señores se robaron la información del sitio, ahora así se le dice al verbo robar: hackear, obtener información ajena mediante trapacerías cibernéticas.

Gil informa: 30 millones de usuarios en el mundo han recurrido al servicio de Ashley Madison. ¿Cómo lo ven? Sin albur. Gilga es uno de ellos, pero sólo por razones periodísticas. El director de su periódico EL FINANCIERO le dijo a Gamés con una voz de mando que da miedo: te inscribes en Ashley para que luego nos cuentes. Gil respondió: señor Enrique, así lo haré. Y Gamés se dio de alta en la página.

Ashley destaca que las cinco ciudades de México donde hay mayor concentración de infieles son ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Tijuana. Y las que tienen menos infieles: Iztapaluca, Matamoros, Gómez Palacio y Tampico. Voy a una reunión a Iztapaluca, cariño. Ve con Dios y si te quieres quedar a dormir por ese rumbo ni te preocupes.

Prospecto
Gil abrió en la bandeja de recibidos (para ustedes todo es albur, de veras) y encontró esto: Ashley Madison, “Lindos prospectos”. “Coqueta. 44 años. Mujer comprometida que busca hombres. Todo se vale. Mándame un correo. Me gusta ser dominante, amarrar y dar azotes. Masaje sensual. Películas eróticas”.

Gamés se apresuró a contestar: “Estimada Coqueta: desgraciadamente Gilga no está en condiciones de complacerla, el jaripeo no es lo suyo”. Por quítame estas pajas (no empiecen), cualquier amante quiere lazar a su pareja y darle de fuetazos: ¡ea, arree, bonito!

Así las casas (muletilla exonerada del Grupo Higa), la empresa tecnológica usó la información hackeada a los más de 30 millones de miembros de Ashley Madison. A Gamés no le espantan los números. En la ciudad de México 64 mil suscriptores están dispuestos a buscar un contacto clandestino. Pas mal. Habla bien de la ciudad que gobierna Miguel Ángel Mancera.

No se lo digan a nadie, pero Gil ha recibido noticias: Mujer de la Gustavo A. Madero (la delegación, no el nombre, no vayamos a empezar), 48 años, señora agradable dispuesta a engañar a su marido. Aigoeei. Gilga es tremende (con e al final). Julieta 68, Benito Juárez. Interesante, pues le gusta la música clásica y las películas fuertes. Fuertes, oh.

Petite histoire
Cuando Gil se dio de alta en este sitio de amores azarosos, casas electrónicas que arreglan encuentros furtivos con mujeres y hombres, si es el caso, para conocimientos íntimos y desaforados, se puso muy nervioso. El noble magisterio del periodismo le ha exigido a Gamés una investigación.

Por una módica suma de dinero girada contra la tarjeta de crédito (se debe correr ese riesgo) usted forma parte del club que se compromete a informarle cada día de los nuevos miembros que ingresan. “Señor Gil: Morgana. Edad: 43 años. Estatura: 1.72 cms. Peso: 59 kgs. Complexión: delgada”.

La fotografía de la vitrina electrónica mostraba a una mujer sentada, de no malos bigotes. No era Demi Moore en sus buenos tiempos, pero tampoco Carmen Salinas en sus malos días. Se sabe: el periodismo exige sacrificios, Gamés vio en el amplísimo estudio cómo se acercaba el sacrificio. Morgana escribió: “Lo que me excita: Sexo con fuerza, diversión morbosa ligera, experimentar con sexo tántrico, experimentar con juguetes sexuales, masajes sensuales, saber escuchar, elevado apetito sexual, atlético, sentido del humor”. Aquí y allá corre en los mentideros la certidumbre de que Gil cumple de lejos con estas características.

Repasemos: fuerza, fuerza, lo que se dice fuerza, no le falta a Gil. Ahora mal: en el sexo tántrico, Gamés no se las da (sin albur) de conocedor. En cuanto al masaje sensual, Gamés no sabe qué pensar: ¿se soba o se palmea? Atlético, ni se diga. ¿Escuchar? Gamés es una oreja grande. En fon.

La máxima de Woody Allen espetó dentro del ático de las frases célebres: “El sexo es lo más divertido que se puede hacer sin reír”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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