Opinión

Liébano, el artista
de la derrota

1
     

       

Liébano sáenz. (ilustración)

Acaba de perder Nuevo León. Ya había perdido Baja California. Y fue el primero en avisar al contrincante que había ganado la Presidencia, en el 2000.

Liébano Sáenz es un político que ha perdido más batallas que el coronel Aureliano Buendía, pero lo siguen llamando para que encabece campañas que invariablemente conducen a la derrota.

La más reciente incursión de Liébano en una campaña electoral fue en la contienda por la gubernatura de Nuevo León.

Ahí recibió a la candidata priista Ivonne Álvarez con seis puntos arriba y la entregó 25 puntos abajo.

Sería injusto decir que todo fue culpa de Liébano, pero era el estratega de la campaña.

Algún mérito debe tener alguien para darle la vuelta al marcador, de ir ganando por seis puntos, a perder por 25. Todo en menos tres meses.

No pudieron con los trapos sucios, reales o supuestos, de la familia del gobernador Medina. La embestida mediática no tuvo barrera de contención y arrasó con Liébano su candidata.

Ni una sola estrategia de medios para amortiguar el golpe. El Norte los vapuleó a placer. La única respuesta fue, como siempre, sacar encuestas amañadas que no engañan a nadie.

La reflexión de Liébano sobre la derrota la dio en un artículo publicado en Milenio, donde aconseja que “los liderazgos de las tres fuerzas políticas entiendan lo que ocurrió y miren de una manera distinta al mundo que los rodea, porque ya había cambiado antes de la elección y no lo advirtieron”.

La construcción casi lírica del argumento es conmovedora. Los políticos no se habían dado cuenta que el mundo había cambiado antes de la elección. Maravilloso. Pero resulta que el estratega de la campaña era él.

Liébano ya había tenido bajo su mando otra campaña para gobernador, la del priista Fernando Castro Trenti, en Baja California, donde también logró darle la vuelta al marcador… en contra de su candidato.

Tan mal estaban los números de Liébano, que la noche de la elección sugirió a César Camacho declarar que habían recuperado el Estado. Salida en falso: perdieron por 28 mil votos ante el candidato del PAN.

En la historia queda inscrita otra actuación de Liébano Sáenz, el 2 de julio de 2000, cuando era poderoso secretario particular del Presidente, y varias horas antes del cierre de casillas le anunció a Martha Sahagún que Vicente Fox había ganado.

Es decir, anunciaba con horas de anticipación que su candidato Francisco Labastida había perdido.

Genio y figura, el nombre de Liébano estará siempre atado a derrotas del PRI, su partido, pero no faltará quien lo llame para que los conduzca en una próxima batalla electoral.

Twitter: @PabloHiriart

También te puede interesar:
El cuento de la victoria del PRI
Los Calderón
La decisión de Mancera