Opinión

Liconsa: denuncias de
sobornos y sobrecostos

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Leche, Liconsa

Hay un nombre que se repite en diversas cartas que extrabajadores de Liconsa han enviado al presidente de la República y a su gabinete para denunciar presuntas irregularidades durante la gestión de Héctor Pablo
Ramírez Puga.

En una misiva del 11 de julio de 2014, una excolaboradora de Liconsa se dirige a Rosario Robles, entonces secretaria de Desarrollo Social, y en la esperanza de que “como mujer que ha pasado por los contratiempos que le ha tocado vivir a usted, me entenderá”, le plantea que fue despedida de una jefatura de departamento (omito datos específicos por seguridad de la denunciante) “a pocos meses de mi jubilación, con una liquidación precaria ‘voluntaria’. Entenderá también que los gangsters toman represalias y que eso le impide a la gente acudir a los medios”.

La denunciante agrega que “entre otras cosas, el Sr. Ramírez Puga llegó con el Sr. Luis Gendrón que le pide a todos los proveedores una comisión para todas las adquisiciones que realiza la empresa, especialmente en las importaciones de leche en polvo”.

Luis Gendrón. Ese es el nombre que aparece tanto en esa carta a Robles, como en dos enviadas al presidente Peña Nieto (aquí se reseñó ayer sólo la de marzo de 2014, hay una más de noviembre 19 de ese mismo año).

En la segunda (con sello de recibido en Oficialía de Partes de Presidencia de la República el 21 de noviembre) se acusa “el saqueo y la corrupción imperante en Liconsa. Luis Gendrón, recolector de Ramírez Puga, puede pedir una comisión importante a los productores nacionales pero cuando una empresa americana como Land O’Lakes, entre otras, paga una comisión a Luis Gendrón, comete un delito en Estados Unidos lo que es peligroso desde el punto de vista de la imagen de México”.

Gendrón, que hoy aparece en el portal Gob.mx como “encargado de la Dirección de Producción”, es señalado en la carta de marzo de 2014 como “el principal operador del dinero” para Ramírez Puga y denuncian “el diezmo” que pide a proveedores en leche de importación: de 40 a 150 dólares por tonelada. Liconsa importa 30 mil toneladas anuales.

Pero no estamos hablando sólo de denuncias viejas. En marzo de este año al nuevo titular de la Sedesol, José Antonio Meade, le ha llegado también una carta.

Un proveedor de Liconsa que lleva más de 30 años vendiendo leche en polvo importada –según se presenta en la misiva y, de nuevo, reservo deliberadamente datos de la identidad del remitente– señala que en ese tiempo ha “visto de todo pero nunca me había tocado ver el nivel de corrupción de la actual administración”.

El denunciante advierte: “señor Secretario, sé perfectamente bien que esta carta me puede costar dejar de ser proveedor de Liconsa, por lo menos en esta administración. También es importante que usted sepa que ya estamos bastante proscritos por no haber aceptado pagar al Sr. Gendrón cuarenta dólares por tonelada”.

El proveedor denuncia que se le retiró del padrón al condicionarle a dar un financiamiento mayor a 90 días, pero advierte que el punto es que en su lugar se contrató a empresas que ni habían sido antes proveedoras de Liconsa, ni son productoras de leche, y en operaciones que sólo por lo que él dejó de vender supondrían un daño patrimonial contra Liconsa de al menos dos millones 115 mil dólares.

Si a las cartas de denuncia agregamos que ha habido reportajes en televisión sobre irregularidades en Liconsa (ver Denise Maerker http://bit.ly/1RXDC8f), hay que preguntarse qué detiene al gobierno que no investiga a Ramírez Puga y a Luis Gendrón.

Twitter: @SalCamarena

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