Opinión

Libertad y comunicación

 
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Besos. (Edgar López)

El martes el presidente firmó dos iniciativas para liberar el proceso de matrimonio entre personas del mismo sexo. Por un lado, modificando el artículo 4 constitucional, y por otro, en el Código Civil Federal. Además, pidió al Consejo de la Judicatura que, junto con otras instituciones, revise legislación en la que pudiese existir lenguaje discriminatorio. Finalmente, anunció que México participará en el Grupo Núcleo en la ONU para Homosexuales, Lesbianas, Bisexuales, Transgénero e Intersexuales.

En cuestión política, es interesante que el presidente, de origen priista, tome decisiones como éstas, ya que su partido no gusta de posturas liberales en este sentido. En varias entidades, la oposición a legislar sobre el aborto o la preferencia sexual ha provenido del PRI, incluso más que del PAN, que es a quien siempre se le achaca esta postura.

En cuestión social, es indudable que reducir la discriminación es siempre agradecible, sea ésta por cuestiones de género o preferencia, como en este caso, o de cualquier otra índole. Al respecto, sería extraordinario que tomáramos con más atención nuestra proclividad a la discriminación racial, que siempre escondemos o menospreciamos, y que me parece que es mucho peor que la asociada a la cuestión sexual en muchas partes del país (no en todas, claro). Seguiré insistiendo en que la desigualdad propia de América Latina no es económica de origen, sino como reflejo de la desigualdad racial, discriminación vil, que no queremos aceptar y por lo tanto corregir.

Pero hay otro asunto que me parece interesante en esta decisión del presidente. Con estas iniciativas, México se suma a una ola mundial que ha permitido una gran mejora en la aceptación que se tiene de preferencias sexuales diversas. Y lo más interesante para mí es que se trata de un tema que no existía hace poco. Hace 25 años, nadie se preocupaba por estos asuntos, salvo los directamente afectados, que además no sentían suficiente apoyo como para hacer pública su posición. Algo cambió en este cuarto de siglo que ha hecho que todos consideremos este tipo de discriminación como inaceptable. Y el mismo fenómeno ha ocurrido con otros temas, que hace un cuarto de siglo no existían, y que hoy están continuamente en medios, son bandera de grupos organizados, y por lo mismo, son aceptables y deseables para los políticos, que reaccionan y retoman banderas, promueven iniciativas, y las cosas se mueven.

En mi opinión, el gran cambio asociado a la preferencia sexual, y a los otros temas que mencionaba, es resultado directo del cambio comunicacional que hemos sufrido desde 1995, con la llegada de las tecnologías de la información y la comunicación. Ahora la comunicación es instantánea y todo consumidor es, a la vez, productor de información. Esto permite la conformación de grupos que coinciden en forma de pensar y costumbres, y cuando hay grupos organizados hay política.

Habrá quien piense que las redes sociales son formas de perder el tiempo, instrumentos de distracción o entretenimiento, y en ocasiones mecanismos que pueden ser usados por criminales para engatusar incautos. Pues sí, todo eso son, pero antes que todo eso, y sobre todo de forma más importante, son una forma diferente de comunicación. Y cada vez que los seres humanos modificamos nuestra comunicación, modificamos nuestro pensamiento, y con ello, nuestra organización.

La firma de las iniciativas es un excelente ejemplo de esto. Así que además de agradecer más libertades, podemos aprender, con ellas, un poco más de cómo está cambiando el mundo.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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