Opinión

Lejos, crecimiento de... 3%

 
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Petróleo

El avance de la economía mexicana que reportó el INEGI como estimación oportuna para 2015, de 2.5 por ciento, fue un poco mejor que el esperado por el consenso de analistas, pero quedó muy por debajo del crecimiento potencial.

Los motores del crecimiento fueron el comercio y los servicios, es decir, el mercado interno, ante la menor demanda externa –principalmente de Estados Unidos– y la caída de los precios del petróleo.

La expansión del PIB fue superior a la de 2014, cuando creció 2.3 por ciento, y mucho mayor al 1.4 por ciento de 2013.

Eso se traduce en que el crecimiento económico promedio en los primeros tres años de gobierno del presidente Enrique Peña habría sido de 2 por ciento.

El crecimiento de la economía está muy lejos de la meta de 5 por ciento.

Además, en los tres años anteriores quedó muy por debajo de la estimación inicial de la Secretaría de Hacienda.

En el periodo octubre-diciembre de 2015 el PIB registró un crecimiento trimestral desestacionalizado de 0.6 por ciento, comparado con uno de 0.8 por ciento en el trimestre previo.

Con cifras originales, la economía avanzó 2.5 por ciento anual, poco menos de lo que creció en el trimestre precedente.

En cualquier medición, se advierte una ligera desaceleración del crecimiento.

Incluso, en una perspectiva de corto plazo, la actividad económica mensual –medida por el IGAE– sólo creció 0.1 por ciento en noviembre respecto a octubre, cuando a su vez tuvo un avance de 0.2 por ciento.

El IGAE también confirma una desaceleración de la economía en la parte final del año pasado.

El débil desempeño de la producción industrial es lo que básicamente explica la desaceleración económica.

La estimación oportuna del INEGI corrobora que la economía continúa creciendo, pero moderadamente para lo que requiere el país.

La mayoría de los pronósticos de los analistas sugiere que México crecerá ligeramente más en este año, pero no llegará a 3 por ciento.

Ayer, BofA Merrill Lynch recortó sus perspectivas de crecimiento para 2016 de 2.5 a 2.25 por ciento, y para 2017 de 3 a 2.5 por ciento.

Y antes Banamex revisó su previsión de crecimiento para este año de 2.8 a 2.6 por ciento.

El panorama permite ver que México está lejos de tener un crecimiento sostenido, en buena medida por el freno que impone la debilidad económica externa.

Habrá que ver cuánto tiempo resiste el mercado interno como soporte de la expansión de nuestra economía.

Las reformas económicas iniciadas en 2013 son determinantes para pasar de un crecimiento de 2.5 por ciento a uno cercano a 5 por ciento en el largo plazo, más allá de este gobierno.

Por eso es clave que las reformas se instrumenten adecuadamente no sólo para que sus efectos sean cada vez más visibles, sino para que contribuyan a la continuidad del crecimiento.

Esa es la vía para que la economía mexicana siga tomando distancia de otros países emergentes como Brasil y Rusia, ambos en profunda recesión.

Twitter:@VictorPiz

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