Opinión

Legisladores: Tontos, el bono no es sólo dinero

   
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En una conferencia impartida en mayo de este año, el economista Sendhil Mullainathan hizo un simple experimento de sicología.

Sendhil leyó una lista de palabras relacionadas con el dormir. Al ser cuestionados sobre el listado, los asistentes a la conferencia creyeron haber escuchado la palabra dormir, misma que nunca fue mencionada por el profesor de Harvard, que sí dijo términos como cama, roncar, descanso, siesta, cobija, pero no dormir.

Como parecía tener sentido, como demasiados términos relativos al dormir fueron enlistados, no es raro que parte del auditorio jurara haber escuchado esa palabra, explicó el académico.

Si ese experimento se aplica a personas de distinto ingreso, sucede que no es relevante la diferencia entre los que tienen poco y los que tienen mucho: porcentajes similares de ambos grupos 'escucharán' el verbo dormir.

Pero no siempre ocurre así. No siempre los ricos y los pobres escuchan lo mismo ante diferentes palabras.

En la conferencia titulada 'Las vidas sicológicas de los pobres' (https://www.povertyactionlab.org/es/d2p2), Sendhil mostró estudios donde ante un listado de palabras que incluye pagar, efectivo, renta, préstamo, teléfono, moneda, gasolina, tienda de comestibles, entre otras, aquellos de bajo ingreso piensan en dinero, mientras que los de alto ingreso no necesariamente.

Ante conceptos relativos al dinero, los pobres pensaron en eso, mientras que los ricos pueden escuchar tienda de comestibles y pensar que necesitan comprar salsa, o escuchar gasolina y recordar que deben ir a llenar el tanque del auto.

A partir de los conceptos del profesor Mullainathan, podemos decir que luego de recibir, mes tras mes, año tras año, un sueldo copeteado con partidas discrecionales, cualquiera de nuestros legisladores cuando escucha 'bono secreto de 150 mil pesos' nomás no entiende que los demás –la población que no recibe 'dietas' engordadas con dinero opaco– no verán eso como 'normal', 'adecuado', 'decente', 'justificado', 'proporcional', 'razonable', 'republicano', 'legal' y, mucho menos, como 'justo' el regalo de fin de año que se acaban de recetar.

Ellos, desde el Olimpo que ha creado nuestra clase política, no ven la realidad que ve cualquier mortal mexicano.

Podemos ayudarles a recordar lo que significan 150 mil pesos, y cómo lo que para ellos es simplemente un 'bono', para otros es la diferencia entre la vida o la muerte, entre comer o no comer, entre estudiar o dejar la prepa, entre soñar con una casa propia o seguir sin ella, entre prepararse en el extranjero o no.

Por ejemplo, 150 mil pesos es lo que les dieron a cada una de las familias de seis albañiles que “murieron aplastados por un tráiler en la autopista Puebla-Orizaba”, en julio pasado (https://www.elsoldepuebla.com.mx/policia/indemnizan-con-150-mil-pesos-a-familiares-de-albaniles-muertos).

Esa cantidad también alcanza para la manutención durante seis meses de un estudiante de posgrado, pues el Conacyt da mil 200 dólares mensuales a nuestros jóvenes que emprenden esa ruta.

Cada uno de los bonos es algo menos del máximo que te presta el Infonavit si estás registrado con el salario mínimo (el tope de ese crédito es 197 mil pesos).

¿Más ejemplos? Los adultos mayores hacen horas de espera para el registro que les posibilitará recibir 580 pesotes mensuales. Sí, con lo que cada uno de los legisladores va a recibir esta Navidad de bono se podrían pagar 258 meses de pensión a un anciano, o 214 meses de beca Prepa sí para los alumnos más chingones, aquellos de promedio nueve o mayor que reciben al mes 700 pesitos.

Pero eso nuestros legisladores no lo ven. Porque, ¿quién le da importancia a 150 mil pesos de más o de menos cuando en tres años te vas a atascar millones?

Twitter: @salcamarena

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